Esta estúpida disquisición tenía que servir como entrada para contar una breve experiencia de esta misma mañana.
Estaba en la oficina. Como gracias a la salud impuesta ya no puedo fumar en ningún lugar del interior, salgo a tomar mi ración de nicotina a la acera, independientemente del tiempo que haga (a veces, con las nevadas de este invierno, seguir siendo fumador ha sido muy costoso, pero lo he conseguido).
Pues eso, que ahí estaba yo, en la acera, mirando las musarañas mientras lentamente consumía mi pitillo (siempre me ha gustado esta palabra aunque ahora esté obsoleta) cuando a mi izquierda oigo una voz:
- Por favor, ¿tienes fuego?
Era una chica joven, guapa, por más señas, rubia y con ojos azules. Y fumadora, como habréis deducido.
Haciendo gala de todo mi ingenio (mientras me estiraba, encogía el estómago, y ponía mirada de Bogart) le contesté:
- Claro…
Y con el mechero (también me gusta esta palabra más que encendedor) arrimé la llama a su cigarrillo durante 1, 2, 3… 4 segundos.
Durante este intervalo te da tiempo a pensar: “¡Me ha pedido fuego!”. “Si se me ocurre algo ingenioso que decir a lo mejor podemos trabar conversación”. “¡Coño, piensa, rápido, algo gracioso, venga…!”. “Si se ha dirigido a mí, habiendo por aquí más fumadores, será porque me ha encontrado atractivo”. “¡¡La leche, ¿quieres decir algo ya mismo?!! “La verdad es qu
e la chica está muy bien…”. “Rubia, y vestida de rojo, una combinación explosiva”. “Venga, dilo ahora o calla para siempre”.De repente, levanta su mirada del cigarrillo y con una voz dulce y mientras me sonríe me dice:
- Gracias
En ese momento, al fin, se me ocurre lo mejor que podía decir. Algo original, gracioso sin ser vulgar, breve para no aburrir, adecuado, preciso…
- De nada.
La chica se va. Otra más. Todas. Sin embargo, mi ego está alto porque se ha dirigido a mí. ¿Querría algo más que fuego?
Termino el pitillo, apago la colilla y me dirijo, sonriente, hacia el portal del edificio. Sus cristales, me devuelven a la realidad. Me devuelven… mi reflejo.
Evidentemente sólo quería fuego.
Pero nos pueden hacer felices con tan poco…