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domingo

En mi casa desaparecen cosas.

Una entrada del blog de Montse, me ha recordado un problema que tenemos en casa:
Desaparecen las cosas.

Evidentemente no me refiero al dinero. Eso no desaparece sino que lo vemos huir a toda leche volando por las ventanas, cañerías, bajo las puertas… En fin, lo normal.

No, me refiero a las cosas físicas corrientes y molientes. Montse, en su entrada, hacía referencia a los calcetines. Yo he tirado hace nada una bolsa de plástico de esas de centro comercial, absolutamente llena de calcetines desparejados y que además ¡no eran ni parecidos entre si! Y esto no tiene lógica porque cuando los compro, adquiero siempre más de un par igual por lo que estadísticamente, no tiene sentido. Como le comentaba a ella, estoy convencido de que mi lavadora come calcetines…

También desaparecen zapatillas. Si esas cosas que se ponen en los pies, habitualmente para estar en casa… Pues en la mía hay que ir a la pata coja. Cada equis tiempo, desaparece una zapatilla y por más que la buscas en todos los rincones, nada. Luego, tras cuatro o cinco meses de ausencia, vuelve de su viaje apareciendo en ese sitio en el que has mirado millones de veces.
Y por supuesto nos desaparecen los peines y cepillos del pelo. Pero estos se los queda el monstruo de las desapariciones porque no vuelven. ¿Qué gustillo le sacará esto? Desde luego, tiene una ventaja: en mi casa no hay cepillos viejos. El que no se consuela…

Y como no, prendas más típicas como camisetas, ropa interior, etc. también son objeto de la envidia del monstruo, que se los debe de poner una temporada antes de devolverlos. Esto lo hace de una forma original. Has estado sin verlos, por ejemplo, durante tres meses y de repente aparece en una colada recién sacada de la lavadora para tender. Toma ya. Allí está esa camiseta roja que llevas tanto tiempo buscando y encima te ha desteñido toda la ropa.

Ya que no lo puedo evitar, he probado a invitar a ciertas personas a ver si había suerte, pero parece que con jefes y suegras humanos no funciona. Mala suerte