Hoy podría ser un gran día…
No, no voy de Serrat (porque no me negaréis que todos habéis seguido tarareando: “plantéatelo así”).
¿Que por qué podría ser un gran día?
Hombre, es viernes, y han pasado los calores del verano, que no soporto, ha llovido y la atmósfera está limpia. La vuelta al curro, que afortunadamente conservo (ya veremos el próximo martes…), está asumida y olvidado el síndrome postvacacional; no he cogido la gripe –de ninguna letra- y me encuentro bien….
¿Entonces?
Efectivamente, podría, pero dudo que lo sea.
Y es que hoy es “el” cumpleaños. Su cumpleaños. De ella.
Sí, ya sé que es el cumpleaños de muchísima gente. P
ero hoy es el cumpleaños de ella y por tanto es especial. Hace que los 18 de septiembre pasen a ser días marcados de manera muy señalada en el calendario. Pero sin embargo, a pesar de que los cumpleaños los solemos asociar a fiesta, celebración, etc., el hecho de que sea el cumpleaños de ella me deja un poco… No sé. ¿Menos alegre? ¿Algo triste?
ero hoy es el cumpleaños de ella y por tanto es especial. Hace que los 18 de septiembre pasen a ser días marcados de manera muy señalada en el calendario. Pero sin embargo, a pesar de que los cumpleaños los solemos asociar a fiesta, celebración, etc., el hecho de que sea el cumpleaños de ella me deja un poco… No sé. ¿Menos alegre? ¿Algo triste?Hay tantas cosas por medio…
Pero en fin, las cosas hay que asumirlas como vienen. Y si no se puede hacer nada, no voy a estar luchando contra los elementos.
Hoy es el cumpleaños de ella, de mi suegra, ¡y tendré que darle dos besos…!