De los comentarios publicados en el blog original al que hacía referencia unas entradas antes, "La novia de papá", en su post "Separaciones" copio el siguiente poema de momento, anónimo:
Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende que el amor
no significa acostarse
y que una compañía
no significa seguridad,
y uno empieza a aprender.
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañanaes demasiado incierto para hacer planes...
y los futuros tienen una forma
de caerse a la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno aprende a plantar su propio jardín
y a decorar su propia alma, en lugar de esperar
a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...
Y con cada día, uno aprende.
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viernes
Casa nueva, casa vieja. Anécdotas (I)
Entrar a vivir en una casa, vieja y deshabitada hace tiempo, presenta una serie de inconvenientes que hay que tomarse con humor. Aunque a veces uno tenga la sensación de estar protagonizando la película aquella de "Esta casa es una ruina".
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Algunas cosas son tonterías. Como cuando entras a una habitación a oscuras y te lías a darle manotazos a la pared para encontrar el interruptor de la luz. De una forma automática tu mano va a la altura y distancia a que está acostumbrada y al no encontrarlo, pues eso a acariciar la pared hasta que aparece. Aunque te sientes un poco estúpido...
Otras veces es por la colocación o el tamaño. Como vengo siendo más bien alto, hay alguna lámpara o marco de puerta que siempre se meten en medio para que choques con ellos. La lámpara se puede subir, pero la puerta es más difícil. Y en casa sin casco... jodido.
En esta casa en concreto, también tengo un problema con las puertas, llaves y pomos. La casa tiene tres puertas de entrada, sin picaporte, pero con cerrojo y resbalón, que se abren directamente con la llave todas ellas. Por tanto, sin llave no se puede entrar. Has de tener cuidado cuando sales, aunque sea un pasito, fuera de la casa y darte cuenta de que llevas las llaves si no hay nadie más dentro. No como yo. Salí por una de las puertas no habituales, dejando la principal cerrada por dentro y una corriente de aire me cerró la que yo había utilizado. Estaba en el jardín, con la salida a la calle también cerrada, sin llaves, sin teléfono, sin tabaco (hay quien dice que esto último no es importante; porque no es fumador, claro) Me puse a llamar a gritos a un vecino, que no estaba, pero llegó, afortunadamente, en ese momento y me prestó el móvil para llamar a la familia para que alguien con copia de las llaves se desplazara para abrirme. Mientras, me eché una siestecita sentado en el suelo de la terraza. Pero es una sensación curiosa la de sentirte encerrado en tu propia casa sin poder entrar a ella ni salir a la calle. Y encima, claro, a aguantar los cachondeos ...
Pero también hay otras sorpresas. Estás sentado en el trono, en esa indigna postura necesaria, con los pantalones y los gayumbos e
n los tobillos y te inclinas un poco para apagar el pitillo. El inodoro (que fino soy) que no está bien anclado se menea ante el impulso de tu considerable anatomía y ¡zas! la tubería que va desde la cisterna a la cañería principal (por el exterior de la pared) se sale de su sitio y empieza a escupir agua como si se acabara el mundo. Buscas corriendo una llave de paso, pero eres nuevo y no conoces bien los secretos de la casa. Resultado, tú empapado de cabeza a pies. Tu ropa, acumulada en los tobillos, empapada también y el suelo con dos dedos de agua en un plis plas. Logras detener el desaguisado, secarte, cambiarte y recoger el agua del suelo, pero la sorpresa de recibir la rociada de agua helada... Eran las dos de la mañana y ¿os he dicho que la casa no tenía calefacción?
n los tobillos y te inclinas un poco para apagar el pitillo. El inodoro (que fino soy) que no está bien anclado se menea ante el impulso de tu considerable anatomía y ¡zas! la tubería que va desde la cisterna a la cañería principal (por el exterior de la pared) se sale de su sitio y empieza a escupir agua como si se acabara el mundo. Buscas corriendo una llave de paso, pero eres nuevo y no conoces bien los secretos de la casa. Resultado, tú empapado de cabeza a pies. Tu ropa, acumulada en los tobillos, empapada también y el suelo con dos dedos de agua en un plis plas. Logras detener el desaguisado, secarte, cambiarte y recoger el agua del suelo, pero la sorpresa de recibir la rociada de agua helada... Eran las dos de la mañana y ¿os he dicho que la casa no tenía calefacción?.
Reflexionando, o filosofando o algo de eso...
En una pareja mantener posiciones diferentes sobre cualquier tema, encontradas incluso, charlar sobre ellas, discutir, suele ser considerado algo positivo, constructivo. Es posible, sí, pues se pueden alcanzar acuerdos, consensos, puntos en común, aunque sea después de una agria discusión y una larga negociación.
Pero realmente esta afirmación tiene trampa. Estas posiciones de partida, que permiten un toma y daca de opiniones y argumentos y alcanzar acuerdos, sin que necesariamente deba de haber un perdedor serán positivas si versan sobre temas o acontecimientos futuros. Si hablamos de lo que pasará o podría pasar. Es menos cierto cuando hablamos del presente. La inmediatez, la prisa, suele crispar las posiciones y agriar los argumentos. En cualquier caso, si se logra llegar a un punto común, con ambos de acuerdo, sigue siendo constructivo.
Sin embargo, es total y absolutamente negativo si hablamos del pasado. Peor si hablamos de un pasado común. Ocurre cuando cada uno recuerda lo sucedido de forma distinta, con enfoques diferentes, o cuando, directamente, se reinterpreta el pasado y cada persona está convencida de que acaecieron hechos que no se parecen en nada entre si.
Y esto tendemos a hacerlo todos. Nuestra memoria dista mucho de ser un archivo perfecto. El pasado lo reescribimos y amoldamos a nuestro antojo, de forma involuntaria totalmente, para que case bien con nuestro present
e, para ayudarnos a mantener nuestras posiciones actuales, como si siempre hubiéramos sido enteramente coherentes en nuestros actos y líneas de pensamiento. Tendemos, dicen, a olvidar lo malo y subrayar lo bueno, dibujamos de nuevo el cuadro, otorgándonos un papel más protagonista en los hechos positivos y quitándonos culpa en los negativos. Nuestra capacidad de olvido, de rediseño es tal que se termina casi siempre mirando con nostalgia atrás y pensando aquello de "todo tiempo pasado fue mejor".
e, para ayudarnos a mantener nuestras posiciones actuales, como si siempre hubiéramos sido enteramente coherentes en nuestros actos y líneas de pensamiento. Tendemos, dicen, a olvidar lo malo y subrayar lo bueno, dibujamos de nuevo el cuadro, otorgándonos un papel más protagonista en los hechos positivos y quitándonos culpa en los negativos. Nuestra capacidad de olvido, de rediseño es tal que se termina casi siempre mirando con nostalgia atrás y pensando aquello de "todo tiempo pasado fue mejor".Pero ¿qué hacer cuando en la pareja la interpretación de esos hechos pasados es fundamental para el mantenimiento del presente? ¿qué hacer si los cimientos que sustentan las razones actuales han sido deformados y adaptados según los deseos de uno o ambos de los contendientes? Cada uno examinará su pasado común y llegará a conclusiones diametralmente opuestas, sin que existan formas objetivas de prueba. Para uno aquello ocurrió, y fue así y fue bueno. Para el otro ni siquiera ocurrió, o si lo hizo pero de aquella otra manera y, desde luego, fue algo malísimo...
Con estos torcidos cimientos, no hay presente ni futuro que aguante: Cuando uno de los dos piensa que ha sido un santo durante toda su relación y el otro le acusa, casi, de asesinato moral; cuando uno piensa que han vivido una relación ,con dificultades, pero feliz, y el otro le espeta que ha sido un periodo terrible de su vida. Cuando uno cree que lo ha dado todo y el otro piensa que no ha recibido nada. Cuando un hecho ocurre, ocurre de una determinada manera y no de ninguna otra. Pero cada persona puede, pasado el tiempo, recordarlo de manera distinta. Y así es muy difícil, imposible, ponerse de acuerdo.
Reescribir el pasado para hacerlo fundamento y razón de lo que pensamos o queremos ahora, es algo natural e inconsciente. Pero algunos parecen, parecemos, unos verdaderos prestidigitadores de la invención. Da igual lo que haya que cambiar, se cambia y ya está. Y así no hay futuro que aguante.
jueves
Otro post tomado de "La novia de Papá"
De nuevo de uno de mis blogs favoritos, "La novia de papá" de Paloma Bravo, tomo prestado este texto. Realmente me "suena" mucho. Parece que me lo hubieran escrito a mi. Aunque no esté de acuerdo, esos argumentos, esas frases, las he oído muchas veces. Es un argumento, una excusa o una razón que me han espetado últimamente. Y aclaro que interpreto al protagonista indirecto, no al relator:
"Separación
Y sigues dando porque quieres. Quieres dar y quieres a quien (te) das.
Pero al otro lado no hay respuesta y un día te levantas y no te quedan lágrimas porque no te queda nada.
Te miras al espejo y tus ojos están muertos. Buscas tu sonrisa y ha desaparecido. ¿Tu estómago? Negativo.
Te miras el ombligo y lo entiendes: donde antes tenías las tripas, el corazón y el alma sólo hay un enorme agujero negro, un gran vacío. Tiene nombre, el nombre de la persona a quien quisiste y a quien ya no puedes querer porque no tienes nada para darle.
Y, en silencio, sin lágrimas, sin nada o, mejor dicho, con esa nada que ahora eres, recoges tus cosas y te vas.
Pasarán unos días, unas semanas, unos meses y habrá gente que te irá llenando, devolviéndote lo que eres. Tu gente, claro.
Tus amigos que saben como te ríes y como haces reír, tu familia que recuerda lo que te gusta comer y lo que te hacía feliz de pequeño, tu perro que aún quiere lamerte porque a ti te gusta que te laman...
Te miras en ellos y cada día ves un poquito más de ti.
Y sigues sin mirar atrás y sin contestar sus llamadas, ni sus mails, ni sus mensajes.
Te devuelve ahora los mails que tú enviabas.
"Este amor sigue aquí", dice.
No es cierto.
No supo dar. No supo, sobre todo, recibir y ese amor murió y moriste tú durante un tiempo.
Ahora ya no.
Ahora cuando te miras al espejo, ya te ves.
"Separación
Aprovecho hoy que estoy melancólica para ponerme seria (visto lo que ocurrió el día de "Sigue pasando", a algunos os gusto cuando sufro, sádicos que sois). 
Quería hablar del vacío.
A veces eliges mal y aún así quieres bien.
Quieres bien y entonces quieres dando. Das porque es mucho más bonito dar que recibir. Das porque no sabes querer de otra manera.
A veces lo das todo y no te devuelven nada.

Quería hablar del vacío.
A veces eliges mal y aún así quieres bien.
Quieres bien y entonces quieres dando. Das porque es mucho más bonito dar que recibir. Das porque no sabes querer de otra manera.
A veces lo das todo y no te devuelven nada.
Y sigues dando porque quieres. Quieres dar y quieres a quien (te) das.
Pero al otro lado no hay respuesta y un día te levantas y no te quedan lágrimas porque no te queda nada.
Te miras al espejo y tus ojos están muertos. Buscas tu sonrisa y ha desaparecido. ¿Tu estómago? Negativo.
Te miras el ombligo y lo entiendes: donde antes tenías las tripas, el corazón y el alma sólo hay un enorme agujero negro, un gran vacío. Tiene nombre, el nombre de la persona a quien quisiste y a quien ya no puedes querer porque no tienes nada para darle.
Y, en silencio, sin lágrimas, sin nada o, mejor dicho, con esa nada que ahora eres, recoges tus cosas y te vas.
Pasarán unos días, unas semanas, unos meses y habrá gente que te irá llenando, devolviéndote lo que eres. Tu gente, claro.
Tus amigos que saben como te ríes y como haces reír, tu familia que recuerda lo que te gusta comer y lo que te hacía feliz de pequeño, tu perro que aún quiere lamerte porque a ti te gusta que te laman...
Te miras en ellos y cada día ves un poquito más de ti.
Y sigues sin mirar atrás y sin contestar sus llamadas, ni sus mails, ni sus mensajes.
Te devuelve ahora los mails que tú enviabas.
"Este amor sigue aquí", dice.
No es cierto.
No supo dar. No supo, sobre todo, recibir y ese amor murió y moriste tú durante un tiempo.
Ahora ya no.
Ahora cuando te miras al espejo, ya te ves.
(...)"
Y no se me ocurre nada interesante que añadir. Que parece que la autora hubiera hablado, en una larga charla, con alguien que conozco. Pero eso no es cierto, claro.
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Y no se me ocurre nada interesante que añadir. Que parece que la autora hubiera hablado, en una larga charla, con alguien que conozco. Pero eso no es cierto, claro.
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miércoles
Nueva etapa en mi vida
Como figura al final de esta página, la vida es eso que te pasa mientras tú estás ocupado haciendo otros planes. Y si además estás distraído, también te pilla el toro.
Hace pocas fechas, he empezado una etapa en mi vida, quizás temporal en mi intención, quizás definitiva en otras voluntades. Esto me ha supuesto un cambio de residencia, con lo que ello conlleva: mudanzas, novedades, despistes...
La casa a la que me he mudado, amablemente prestada por un familiar sin ningún tipo de condición (mi familia es la hostia, de verdad. Si os contara os moriríais de envidia) es la casa de mis sueños. Desde pequeño, cuando veraneé en ella los primeros quince años de mi vida, y cada vez que he vuelto a ella desde entonces, siento una sensación indefinible
pero magnífica; de estar en el sitio correcto, al que pertenezco, de bienestar, de "ensanchamiento de pulmones", no sé explicároslo. Me carga las pilas y noto energía positiva circular por mi interior. Y allí estoy ahora.
pero magnífica; de estar en el sitio correcto, al que pertenezco, de bienestar, de "ensanchamiento de pulmones", no sé explicároslo. Me carga las pilas y noto energía positiva circular por mi interior. Y allí estoy ahora.Sin embargo la casa tiene ya sus buenos cincuenta años y lleva vacía durante los últimos trece, salvo un par de semanas en total. Y os podéis imaginar lo que esto supone. Todo ha envejecido, cosas que no funcionan, instalaciones que ni se soñaban hace esos años. Por no tener, no tiene ni antena de TV, ni calefacción, a pesar de estar ubicada en plena sierra (de hecho está más cerca de Segovia que de Madrid, en concreto a la mitad de distancia de una que de la otra).
La preparación de la habitabilidad, con reuniones familiares de apoyo incluidas y los primeros días, dan para unas cuantas anécdotas, que en breve os contaré.
Pero eso es otra historia.
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viernes
El día 1 después de
Hoy comienza el tiempo de después. Es el último y el primer día, la bisagra sobre la que gira mi vida. Hasta ayer, tenía una familia, atípica antes, normal ahora, de la que formaban parte mi mujer, mi hijas habidas en un matrimonio anterior y mi pequeño.
Hoy es distinto. Mi mujer y yo nos hemos separado. Hemos acordado aquello que eufemísticamente llamaron un "cese temporal de la convivencia". O nos hemos dado un tiempo, que dirían los más clásicos. Se ha ido de viaje, 5 días, al norte. Y se ha llevado al peque.
Mi hija mayor ha decidido que pasaba de movidas y se ha ido a no sé dónde a celebrar con su novio su primer aniversario. No seguirá viviendo conmigo porque me traslado demasiado lejos de su trabajo.
La mediana, agotada la primera parte de la semana santa, ha vuelto con su madre, mi ex, la bruja.
Y yo... Bueno, yo estoy solo en casa. Empaquetando mi anterior vida, la que ha transcurrido durante los últimos catorce años para llevármela a una nueva casa, a un sitio nuevo, pero conocido y querido, en donde intentaré establecer mi nueva residencia.
La decisión de esta separación es mía. Yo la necesitaba, la ansiaba pues me ahogaba entre mentiras, medias verdades, disimulos, maloshumores, comentarios desoladores y un futuro inexistente o, al menos, invisible. Sin embargo, recorrer la casa recolectando objetos, pertenencias, recuerdos, utilidades,
necesidades... para meterlas en el maletero del coche y buscarles una nueva ubicación, es algo duro.
Cada objeto está ligado a momentos anteriores, a vivencias muchas veces olvidadas, que se dibujan de repente con fuerza en tu mente . Y muchas son positivas, felices, divertidas. Tienes que recordarte continuamente porqué te vas, porqué es necesario que te vayas.
La "ilusión" de una nueva vida en soledad, sin gritos ni portazos, sin falsas caras, sin camas kilométricas con desiertos entre los cuerpos que cobija, se ve coartada por estos recuerdos que te asaltan y las incógnitas de ese futuro que has escogido o te han obligado a escoger, en el fondo sin tú quererlo.
Estoy apenado. Estoy ilusionado. Estoy triste. Estoy melancólico. Estoy pesaroso. Estoy liberado. Estoy llorando e intentando sornreir. Demasiados estados para un solo cuerpo. Este, hoy, es mi mundo, bastante vacío pero lleno de gente que me quiere.
Hasta mañana
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jueves
"Piensa por ti mismo"
Interesante fragmento de una entrevista al premio nobel de física en 1965, Richard Feynman (1918-1988): "La incertidumbre del conocimiento" (subtitulada)
viernes
Modelo ¿arquetipo a imitar?
Me estoy haciendo mayor. Es evidente. Cuando noticias como esta me desconciertan, es que ya estás fuera de los tiempos que corren y tu mentalidad se ha quedado atrás.
La/El modelo que se disputan ahora todos los diseñadores p
ara lucir sus creaciones dirigidas al público femenino es... un hombre. Con un aspecto totalmente andrógino, Andrei Pejic, de 19 años se ha metido al mundo de la moda en el bolsillo y ha desfilado en las pasarelas más famosas del mundo, como modelo femenino.
ara lucir sus creaciones dirigidas al público femenino es... un hombre. Con un aspecto totalmente andrógino, Andrei Pejic, de 19 años se ha metido al mundo de la moda en el bolsillo y ha desfilado en las pasarelas más famosas del mundo, como modelo femenino.Andrei Pejic, un chico mitad serbio, mitad australiano, delgado, de largas piernas y rasgos dulces, nunca llegó a imaginarse que llegaría a ser el 13 modelo masculino más importante del mundo en casi un año, y mucho menos que llegaría tan alto desfilando como modelo femenino.
Todo comenzó en su primer trabajo en París, cuando la gente empezó
a preguntar por una modelo rubia, y cuando descubrieron que en realidad se trataba de un chico, comenzó toda una revolución en el mundo de la moda y en la concepción de la androginia. El modelo además hace un doble trabajo, puesto que gracias a su larga melena rubia, no es la primera vez que desfila dos veces en un mismo desfile: una vez como mujer y otra como hombre.
a preguntar por una modelo rubia, y cuando descubrieron que en realidad se trataba de un chico, comenzó toda una revolución en el mundo de la moda y en la concepción de la androginia. El modelo además hace un doble trabajo, puesto que gracias a su larga melena rubia, no es la primera vez que desfila dos veces en un mismo desfile: una vez como mujer y otra como hombre.El diccionario de la RAE, en su primera acepción de la palabra "modelo" nos define: "Arquetipo o punto de referencia para imitarlo o reproducirlo." Pero si esto es lo que hay que "imitar o reproducir" vuelvo a lo que he dicho al principio. Me he quedado pero muy en fuera de juego...
Obsolescencia no programada ni buscada.
Muchas veces aprendo en internet, leyendo vuestros blogs o twitts, viendo vuestros comentarios, sobre aquellas cosas que ni la escuela ni la vida te ha enseñado. O al menos, aquellas de las que no te ha enseñado los "porqués" aunque si hayas visto sus consecuencias.

Llevo un año, un año justo por estas fechas, dándole vueltas a un error que debí de cometer pero que no acertaba a ubicar. Y creo que el post que ha publicado "primaveritis" me puede dar, quizás, la clave.
El post va a continuación de una entrada en la que nos cuenta que acaba de finalizar su relación con el "clavito" su amante del momento, porque él se ha enamorado de ella. Ante un comentario de los lectores, escribe el siguiente post, que considero treméndamente esclarecedor:
"LO QUE ME CONVIENE:
Iba a responder a un comentario del post anterior, pero casi lo desarrollo más,
me decían:
"Tal vez estés perdiendo una gran oportunidad. Me temo que la clase de hombres que te gustan no son los que más te convienen"
Y se supone que esto me tiene que hacer pensar y todo eso, no? pues no, porque es obvio, los hombres que me convienen no son los que me gustan.
O igual no es tan sencillo.
Porque analicemos, los hombres que me convienen...... ¿para que?
Si es para tener compañía sin discusiones, sexo seguro, mimos a mi cuerpo y a mi ego, reparaciones domésticas y ayuda con mi hijo, pues para eso el clavito era perfecto.
El clavito, y mi ex, y el sibarita, y el chico de la pp......... y esos solo de los que conozcáis vosotros, vamos, que oportunidades de estabilizarme y llevar una vida ordenada he tenido muchas.
Pero, ¿eso es lo que me conviene?
Compañía........, yo necesito poca, me gusta estar sola, y la poca que necesito para eso están mis amigos.
Sexo seguro.... mis deditos y el amiguito del cajón hacen las veces estupendamente, incluso mejor.
Mimos...... bueno, mi gata y mi niño cubren mis necesidades de mimos mejor que cualquier hombre pasado el primer semestre.
Reparaciones domésticas... vale, para eso soy bastante desastre, pero hay millones de tipos en las páginas amarillas que te lo arreglan todo a cambio de dinero.
Ayuda con mi hijo..... si un tipo me asegura que lo convierte en el niño más sociable del cole y en el mejor contador de historias, le doy mi cuerpo, mi visa y lo que pida, pero si solo es ir a buscarle al cole y jugar un poco con él mientras yo plancho, pues para eso están la tita y la abu.
Vamos, que necesitar al buen tipo conveniente, pues no lo necesito, ¿que me conviene? ¿que me facilitaría la vida? si..., pero el coste.... ¿cual es el coste de quedarme con un tipo "conveniente"?Pues el coste es no conocer a los tipos inconvenientes, esos tipos que quizás sean emocional o económicamente inestables, o quizás no sepan jugar con los niños, o quizás sean unos desastres en la casa, o incluso quizás sean infieles....... pero que me excitan las neuronas.
Porque al final lo que necesito, lo que me conviene de verdad es un tipo que me excite el cuerpo, pero sobre todo que me excite las neuronas, un tipo que me enseñe otro punto de vista de la vida, alguien con el que aprenda cosas nuevas, que me rete, que me acerque a mis límites, que me haga superarme y moverme. Porque para quedarme en el sofá o hacer lo que quiero hacer ya me basto yo sola.
Lo malo es que esos tipos son difíciles de encontrar."
Bien, creo que ya sé donde está mi error. Soy un tío que conviene. Me dicen, incluso mi ex, que soy un buen, un maravilloso padre. Soy un magnífico amo de casa. Soy..., en fin, el sueño de cualquier suegra de las de antes.
Pero claro, me he olvidado de la mujer de hoy. Represento la tranquilidad, la rutina (aburrida como todas las rutinas) del día a día, quizás incluso la monotonía y el aburrimiento de una vida normal. Pero esa sensación de aventura, de emoción, de sensación de "peligro" no la proporciono yo. Ni llevo a nadie hasta los límites, ni excito cuerpo o neuronas. Simplemente soy un buen tipo, "que conviene".
Y eso no es bueno, ni es bastante hoy en día. Me equivoqué de camino cuando escogí ser "un tipo decente, un tipo conveniente". Y la evolución social y mental de la mujer me ha dejado obsoleto. Ahora lo entiendo. Siempre supe que los "malotes" atraían más, pero confundí el cálculo al pensar que ellas luego buscarían un buen tipo. No, ya no es así. Para obtener todo eso las mujeres ya no necesitan un hombre.
Lástima de tren perdido...
martes
Blues de Cuatro bodas y un Funeral
Del mismo blog de ayer, que se está convirtiendo en uno de mis blogs de cabecera, os traigo el poema de W.H.Auden que se recita en "Cuatro bodas y un funeral" Es una escena que seguro que todos los que hayáis visto la película recodáis, por emotiva.Yo, aunque he visto la película varias veces, nunca había prestado atención al texto. Me parece hermoso. Una despedida que es casi una renuncia a la vida, un desgarrado grito de añoranza...
Blues para el funeral
Que se paren los relojes, que se que corte el teléfono,
que el perro a un hueso jugoso ya no le ladre,
que se callen los pianos y con redobles en sordina
venga el ataúd y entren los dolientes.
Que los aeroplanos que gimiendo dan vueltas en lo alto
escriban en el cielo el mensaje: "Él ha muerto",
que pongan pajaritas de papel en los cuellos blancos de las palomas,
que los policías se pongan guantes negros.
Era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste,
toda mi semana y mi día de descanso,
mi mediodía, mi medianoche, mi plática, mi canción.
Pensé, y estaba equivocado, que nuestro amor duraría siempre.
Ya no quiero las estrellas. Que las apaguen,
que empaquen la luna y desmantelen el sol.
Que sequen el océano y barran los bosques
porque ya nada de lo que venga habrá de ser bueno.
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