jueves

El primer beso. Relato (El Blogguercedario)

Esta semana, en el blogguercedario, el tema sobre el que correspondía escribir era "El primer beso" (que no sé a quien se le ocurrió proponerlo, por cierto). Os copio parte del post que publiqué:

El tema semanal no me inspira, lo reconozco. Si paso revista a mis primeros besos resulta una crónica bastante mediocre. O nostálgica, por todos aquellos primeros besos que no llegaron a ser.

Mis primeros catorce años, más o menos, los pasé pensando que la gente era realmente asquerosa. Besarse, bocas, babas… y con lo escrupuloso que era yo. Los miraba extrañado; a mis primos, por la calle, en el cine. De verdad que no había quien los entendiera. Y encima parecía que les gustaba. Así iba el mundo…

Pero algo tendrá el agua cuando la bendicen y supongo que fue la consabida revolución hormonal lo que me hizo comenzar a plantearme que, a lo mejor, aquello no era tan negativo después de todo. Iba a tener que probarlo para ver de qué iba. Y me pasé los siguientes cuatro años intentando, con ahínco, encontrar una voluntaria que, conmigo como conejillo de indias, me ayudara a profundizar en la investigación. Al parecer el auge del voluntariado no había llegado aún y no la hallé. A seguir esperando.

Fue a la avanzada y vergonzante edad de dieciocho años, en aquel entonces aún menor de edad, cuando los hados me fueron propicios, a su manera, y por fin pude experimentar las sensaciones tanto tiempo buscadas. Quiso el azar, Cupido, o alguno de esos hados cabronazos escondidos por ahí, que conociera a una compañera de estudios de nombre Elvira. Simpática, guapa, experimentada y tres años mayor que yo, se dispuso a introducirme en los deliciosos mundos del erotismo. Al fin había llegado el día. Y sí, estamos hablando de un beso, de un simple beso. El resto, lo que en algunos casos y en algunas parejas, puede ir a continuación, para mi entraba de lleno en el mundo de la ciencia ficción.

Pero se me va el hilo. Decía que, al fin, había llegado el día. Advertí a la tal Elvira que mi experiencia no era algo digno de tener en cuenta (vamos, el cine y la TV), por si tenía a bien impartirme unas breves explicaciones teóricas antes de llegar a la práctica. Evidentemente no estaba por la labor (desde aquel día, comprendí que la teoría del examen es mejor llevarla aprendida antes de que este tenga lugar… y me da mejores resultados). Como al parecer mis ganas de salir de la ignorancia no estaban acordes con mi, digamos, valor, la chica no tuvo más remedio que echarse “p’adelante” y tomar la iniciativa. ¿Sabéis lo que significa no tener ni idea? ¿Sabéis lo que significa ser un patoso? Pues entonces os podéis hacer una perfecta idea de mi actuación. Y no lo entiendo, caray. Se trataba de un beso, no de demostrar la teoría de la relatividad, pero cuanto más interesado estás en una cosa, en que salga bien, más posibilidades tienes de cagarla. Y la cagué. Demasiada vehemencia por parte de ella, una total falta de cooperación y coordinación por mi parte, arrojaron un balance penoso para mí.

Ella salió del lance, afortunadamente, indemne (lo cual creo que me evitó bastante pitorreo posterior) pero yo acabé con un mordisco en la lengua, un entrechocar realmente desagradable de dientes y el labio inferior partido y sangrando por dos sitios. Os juro que yo no sé si es que fui un desastre redomado, o es que ella era la mujer pantera, pero aquello estuvo más cerca de una batalla que de una relación romántica. Había salido yo mejor parado y con menos señales, de algunas peleas. Y por si no lo habéis adivinado, toda la prometedora relación con Elvira acabó justo en el momento de separar nuestras bocas. Además, la orquesta que debía tocar, como en las películas, la banda sonora y elevar el volumen de la música en ese momento, no acudió a la cita y era… no sé, como si faltara algo. También puede tener que ver en la traumática experiencia el hecho de que en esa época no me había operado aún del tabique nasal, no podía respirar por la nariz y casi me ahogo. En fin…

Por supuesto os podéis imaginar que la segunda vez, con voluntaria distinta y tiempo después, comenzara con cierta prevención. Y no, no llevé el botiquín, ni le pedí el certificado de vacunación contra la rabia, malpensados. Con la práctica fui aprendiendo, para salir del paso nada más, y conseguí que dejara de ser una experiencia traumática; pero, con esos principios, realmente tampoco llegó a ser mi deporte favorito. Aunque esa chica alguna huella me dejó, aparte del labio partido: Las dos siguientes también se llamaron Elvira. ¿Extraño, no?

Mucho ruído... y tiempo

Encuentro aquí la siguiente noticia:

Vecinos de la ciudad de Washington, en el norte de Inglaterra, demandaron a una pareja que supuestamente hace demasiado ruido cuando mantiene relaciones sexuales. También se quejaron de los gemidos de la pareja el cartero y una madre que llevaba a su hijo a la escuela (…)

Los vecinos se quejan de que los ruidos sexuales comienzan a media noche y no acaban hasta las 2 o las 3 de la madrugada. Según la vecina Rachel O'Connor, el sexo es "bastante antinatural" y "excesivo". "Suena como si a los dos les doliera mucho". Las autoridades han instalado incluso dispositivos para controlar el ruido en el dormitorio. Una testigo afirma que ella, Caroline, grita "como si la estuvieran matando".

Caroline explicó que no puede controlar sus gemidos. Ha intentado dejar el sexo sólo para las mañanas o colocarse una almohada en la cabeza, para no molestar a nadie. Y ahora, debido al estrés por las quejas, ha empezado a beber.

Joer como está el patio. Toda la noticia habla de los ruidos, del tipo de ruidos y de demandas y multas por ruidos. Sin embargo a mí lo que me ha llamado la atención es el tiempo. ¿De verdad a nadie le choca que la juerga comience todas la noches a las 12 y dure hasta las 2 o las 3 de la mañana? Vamos a ver, estoy seguro de varias cosas:

- Lo primero: Estos no están casados ni de coña, vamos
- ¿Todos los días 3 horas? Tienen una imaginación impresionante
- Sueño, también deben de tener muchísimo sueño porque ¿cuándo duermen?
- “Suena como si a los dos les doliera muchísimo”. No, señora, es más bien de puro agotamiento, seguro.
- “Caroline grita como si la estuvieran matando”. Sí, como a las cucarachas, no te jode. ¡Que mala es la envidia…!
- “Ha probado a colocarse una almohada en la cabeza, para no molestar a nadie" ¿Durante tres horas? ¿Y ha sobrevivido? Pues no quiero imaginarme por donde respiraba…
- “Ha intentado dejar el sexo sólo para las mañanas” ¿Pero por la mañana siguen? ¿Y qué comen estos tíos? (Yo quiero de eso…)
- ¿Les han dado ya el título de campeones del mundo?

Y que en los comentarios nadie venga a decirme que de qué me extraño, que es normal o tonterías así. ¡Fantasmas no, por favor!

martes

Sentir los años

Me hicieron llegar ayer, supongo que por los comentarios sobre la edad al post anterior, un enlace a este artículo: Los dinosaurios. En él se defiende, y muy bien, las capacidades de la gente mayor de 50 años, su valía y entusiasmo y la bondad de contar con ellos en el mundo empresarial. Insisto en que está muy bien argumentado.

Sin embargo, es curioso. No me siento identificado con este post. Eso está escrito por alguien que se siente viejo y cree que tiene que justificarse. Y yo, personalmente, no me siento así (ni por supuesto me han cedido el asiento en el bus -para evitarlo, no lo cojo-). No siento esos achaques al levantarme, ni me he planteado qué cosas no puedo hacer. Al menos, no me lo he planteado en serio. Me encanta sacar el tema de la edad, de la diferencia de edad, para que me digan que no importa. Y no me gusta el número, es cierto, pero no me tengo que defender ni justificar de nada.

Sucede que vas creciendo y cuando eres pequeño crees que un día te despertarás y serás mayor y sabrás hacer las cosas de mayores. De repente, un día, te das cuenta de que no es así como funciona. Que los años pasan y tú te sientes internamente igual. Vas siendo algo mas experto (no sabio, experto) algo más desconfiado a veces, y vas aprendiendo a disimular mejor tus carencias. Pero por dentro, y ante las mismas situaciones, eres el mismo niño muerto de miedo, pero con la experiencia para saber salir de ellas y el aplomo para que no se te note. Y sigues creciendo y te sigues sintiendo igual. Ves que, a ese que se asoma al espejo por la mañana contigo, le salen canas y arrugas y piensas "pobrecito" está muy currao. Pero tú, no. Tú te sientes de puta madre. Vas viendo que el contador pasa, pero no para ti, pues te apetece hacer las mismas tonterías de siempre, se te ocurren las mismas ideas de bombero y hasta te gusta la fanta de naranja de cuando eras crío. Salvo por los Reyes Magos de Oriente, y por la pasta que te cuesta, todo sigue igual. Los demás se van haciendo mayores, tus hijos crecen y por referencias piensas que tú también, pero no lo notas. Hombre, cierto que la rodilla derecha, esa que te operaron, a veces cruje, pero eso no es la edad. Es la rodilla.

Cada equis tiempo, el contador externo alcanza una cifra redonda. Y debes aprendértela mentalmente porque si no , te equivocarías al responder. Y prefieres empezar tú mismo a decir que eres viejo antes de que te lo digan los demás. Porque duele menos. Pero es mentira y tienes que tener cuidado para no perder las referencias y hacer lo que se espera de ti. A ver, jamás mirarle las tetas ni el culo a una tía que tenga menos años que tu hija, por ejemplo. ¿Que miss mundo tiene menos años que tu hija? Da igual. Hay algunas referencias que tienes que observar para que los demás no te vean ridículo. Porque tú no te acuerdas de la edad que tienes. Esa edad no la sientes como tuya.

De repente el médico te habla de hacerte unas pruebas. Por la edad. ¿Pero qué dice ese imbécil? Eso es para los mayores, no para mi. Y él te recuerda el contador externo y tú piensas "Debe de estar mal ese contador".

Son los demás los que te hacen mayor, los que te ven mayor. Si me preguntarais cuál es mi edad, sin darme tiempo a pensar, respondería sin dudar, 37. Porque son los que siento. Porque son los que tengo, diga lo que diga el calendario.

domingo

Evocación

Hay canciones que evocan recuerdos. Recuerdos en general. Otras te transportan a lugares y sitios concretos y algunas consiguen traer al presente rostros olvidados durante mucho tiempo. A veces, ciertas personas están unidas tan firmemente a una canción que, indefectiblemente, una te lleva a la otra.

Esta canción, de 1974, mal envejecida por unos arreglos que se notan antiguos y un estilo desgarrado, típico italiano de la época (lo que debían de sufrir los pobrecillos...) siempre me ha gustado. Mucho. Forma parte de la memoria de mis primeros guateques y bailes "agarraos" (tan agarraos como te dejaran). En aquella época, una canción de éxito lo era durante meses, podía llegar al año sin dificultad en las emisoras de radio y ser pinchada en discotecas y guateques durante otros varios. No tenían una fecha de caducidad tan inmediata como ahora y quizá por eso, al oírlas durante más tiempo, se te quedaban grabadas con mayor facilidad y era sencillo unirlas a tus recuerdos. Me encanta lo que me recuerda esta canción.

Bella sin alma. Riccardo Cocciante


Letra:

Y AHORA SIÉNTATE
EN ESTE SITIO
SABES ESCÚCHAME
SIN INTERRUMPIRME
HACE TANTO TIEMPO QUE
QUIERO DECÍRTELO


VIVÍR CONTIGO
ES YA INÚTIL
TODO SIN ALEGRÍA
SIN UNA LÁGRIMA
NADA QUE DECIRTE
NI EN EL FUTURO
EN TU TRAMPA
TAMBIÉN HE CAIDO
EL AMANTE PRÓXIMO
TIENE MI SITIO


POBRE DIABLO
QUÉ PENA ME DA
CUANDO TE HAGA EL AMOR
TE PEDIRÁ MÁS Y MÁS
SE LO DARÁS
PORQUÉ LO HACES ASÍ
COMO DISIMULAS
SE TE HACE CÓMODO


Y AHORA SÉ QUIÉN ERES
Y NO SUFRO MÁS
Y SI NADA CREES
TE LO DEMOSTRARÉ
Y ESTA VEZ
TÚ LO RECORDARÁS


Y AHORA DESNÚDATE
COMO YA SABES TÚ
NO TE EQUIVOQUES
NO ME IMPORTAS TÚ
TÚ ME DESEARÁS
BELLA SIN ALMA…

miércoles

Vuelta de la Granja Escuela

El viernes pasado mi hijo Diego volvió de la Granja Escuela donde había pasado la semana. Le habíamos echado de menos y esperábamos con ganas su regreso. Su madre, imaginaba la escena del reencuentro de la siguiente forma:

La mamá aguarda la llegada del autobús consumida por la impaciencia. Al fin llega el autocar y se abren las puertas. El niño, aún sin descender, se asoma y la localiza rápidamente. Echa a correr Ella también (la imagen pasa a cámara lenta mientras la banda sonora sube el volumen) Ambos extienden los brazos mientras se acercan. Finalmente de un pequeño salto se funden en un gran abrazo mientras el niño exclama “te he echado mucho de menos, te quiero mucho mamá”. Fin.

A pesar de las advertencias, a pesar de ser ella misma consciente de que el momento no sería realmente así (¡¡cuánto daño ha hecho Jólivud, dios mío!!) se decepcionó. La escena real:

La mamá aguarda la llegada del autobús consumida por la impaciencia. Al fin llega el autocar y se abren las puertas. El niño, aún sin descender, se asoma y la localiza rápidamente. Espera. Se acercan a por él. Un beso rápido. “¿Me habéis traído merienda?” "¿Puedo ir a jugar a casa de Íñigo que tiene todos los Bakugan?". Fin.

Parecido, pero no es lo mismo.
De todas formas el niño volvió muy contento y entusiasmado de su semana en la Granja. Aunque lo mejor comenzó al día siguiente, con los correos que comenzamos a recibir de la mamá-delegada de clase. Os los resumo:

Mail día 1

- Los padres de Sergio han echado de menos en la maleta unas deportivas Nike nuevas.
- Yo tengo todo lo de Natalia, menos la esponja.
- Juanvi no ha traído el "regalito" del duende de la Granja, por si alguno trae dos.

Mail día 2

Voy a recordaros lo que se ha perdido en la Granja, a comunicaros las nuevas pérdidas y deciros lo que ha aparecido:

- A Sergio no le han venido en la maleta unas deportivas blancas NIKE, nuevas.
- A Juanvi le faltaba el regalo del duende de la Granja , pero Pablo tiene dos. Asunto arreglado.
- A Juanvi también le falta la capa del disfraz de Batman.
- A Lucía le falta el pantalón del chándal del cole.
- En la maleta de David han aparecido unos calzoncillos de Lucas.

Mail día 3

¡¡¡ATENCIÓN HAN APARECIDO las deportivas de Sergio , el regalito de Candela y el pantalón de chándal de Lucía !!! Sólo falta la capa de Batman con capucha, de Juanvi.

El Profesor tiene, además, algún calcetín y ropa interior (a quien le falte algo, que se lo pida).

Joer, claro que se lo ha pasado bien el enano, pero yo creía que le mandaba a la Granja y no a una orgía…

viernes

Por la calle

Es viernes, hay una luz en Madrid que lo convierte casi en bonito, y la temperatura es agradable.

Te encaminas a la oficina, el atasco no es especialmente malo y además logras aparcar a menos de un kilómetro de tu destino. Perfecto. Sales del coche y te diriges al edificio. De repente, y gracias a las gafas de sol extraoscuras, eres consciente de que esa chica con la que te cruzas te ha mirado, eso sí con esa forma especial de mirar que tienen las tías y para la que no necesitan mover la cabeza; debe de ser visión periférica. Te das cuenta de que eso se repite un par de veces más.

No te dejas dominar por el pánico, pero... "Houston, tenemos un problema". Empieza el proceso; Mode “chequeo urgente” ON

- Cremallera del pantalón: subida

- Posibles fisuras/roturas en las costuras del pantalón: inexistentes

- Etiquetas sin cortar: no localizables

- “Elementos extraños” pegados a la barba/bigote: ausentes

- Colgajos en espalda, culo, o cualquier otra parte trasera (usar escaparates como retrovisor): no detectados.

- Manchas incómodas e inexplicables (usar escaparates como espejo): inexistentes

- Otras manchas de origen desconocido: ilocalizables

- Pelos, corbata, cinturon... en su sitio

- Elementos caídos al suelo/perdidos: no detectados
….

Mode “chequeo urgente” OFF

Desconcertado ante el resultado negativo del chequeo, que se ha realizado en cero coma siete segundos, buscas una explicación alternativa.

¡Ya está! Seguro que te encuentran parecido con algún famoso de la TV (¿no estaba saliendo
Bud Spencer en unos anuncios últimamente…?)

¡¡Dios mío, que mala es la falta de seguridad en uno mismo…!!

domingo

Dust in the wind (Polvo en el viento)

Esta canción de Kansas pertenece a su album "Point of Know Return" lanzado en 1977. Alcanzó su máxima popularidad en 1978 llegando a ocupar en el mes de abril los primeros puestos entre los 100 "sencillos" más populares y vendidos en los Estados Unidos. En España también llegó a lo más alto de las listas de éxitos.
Me compré el "LP" nada más salir y aún conservo el vinilo. Supongo que esta canción en concreto estará casi desgastada. En junio del 78, cuando yo tenía 18, murió mi padre y mi gusto por esta canción se hizo casi obsesivo, escuchándola continuamente, a todas horas, pues su letra refleja, con una extraordinaria melodía, y un solo de violín y guitarra memorable, la futilidad. De la existencia, de la vida, del amor, de todo lo que nos rodea que tan pronto está con nosotros, inundándonos, como desaparece de repente haciéndonos recordar que todo, todos, somos sólo eso: Polvo en el viento.



Os dejo las letras en inglés y español para seguir la canción.

I close my eyes
Only for a moment, then the momen't gone
All my dreams
Pass before my eyes, a curiosity
Dust in the wind
All they are is dust in the wind

Same old song
Just a drop of water in an endless sea
All we do
Crumbles to the ground, though we refuse to see
Dust in the wind
All we are is dust in the wind, ohh

Now, don't hang on
Nothing lasts forever but the earth and sky
It slips away
And all your money won't another minute buy
Dust in the wind
All we are is dust in the wind
All we are is dust in the wind

Dust in the wind
Everything is dust in the wind
Everything is dust in the wind
The wind

CIERRO MIS OJOS
SÓLO POR UN MOMENTO Y EL MOMENTO SE HA IDO
TODOS MIS SUEÑOS
PASARON ANTE MIS OJOS, UNA CURIOSIDAD
POLVO EN EL VIENTO
SÓLO SON POLVO EN EL VIENTO


LA MISMA VIEJA CANCIÓN
SÓLO UNA GOTA DE AGUA EN UN INTERMINABLE MAR
TODO LO QUE HACEMOS
SE PULVERIZA AL SUELO, AUNQUE NOS NEGUEMOS A VER
POLVO EN EL VIENTO
SÓLO SOMOS POLVO EN EL VIENTO

AHORA RESISTE
NADA DURA PARA SIEMPRE EXCEPTO LA TIERRA Y EL CIELO
SE NOS ESCABULLE
Y TODO TU DINERO NO COMPRARÁ OTRO MINUTO

POLVO EN EL VIENTO
SÓLO SOMOS POLVO EN EL VIENTO
POLVO EN EL VIENTO
TODO ES POLVO EN EL VIENTO.

viernes

Un padre divorciado.

Esta semana, en el blogguercedario, el tema era "Es todo un reto". Este fue mi post:

Un padre divorciado

Hace unos años me divorcié.

La decisión la tomé yo. Nadie me animó ni la asumió en mi lugar. No hubo terceras personas, ni gritos, ni peleas. El amor, que supongo existió alguna vez, no residía ya en ningún rincón de mí. No había proyectos comunes, ni gustos compartidos, ni ratos de intimidad. Yo notaba que estaba mucho más a gusto sólo que con ella. Y después de mucho dudar, de infinitas horas de pensar, de vencer miedos y reticencias, me decidí. Pensé, ingenuo de mi, que lo que hacía era separar mi vida de la de hasta entonces mi mujer, pero no.

Fue en ese momento cuando, por una letra, por una simple consonante, pasé a ser un ciudadano de segunda categoría. Yo no era madre. Sólo era padre. Y aunque no es lo mismo, evidentemente, desde un punto de vista físico, había creído con candidez, con inocencia, que para mis hijos, para su crecimiento, su educación, su madurez, un padre sería algo valioso. Tengo capacidad y deseo darles amor, cariño, mimos. Educarles.

Pero no. Como divorciado varón soy automáticamente encasillado en varios grupos indeseables: soy un potencial maltratador, aunque la última vez que pegase a alguien tenía 12 años y además me sacudieran a mí. Soy también un posible pedófilo en potencia, lo que imposibilita que mis hijos, sobre todo las niñas, vengan a despertar a su padre en la cama o se queden dormidas en mis brazos. Evidentemente soy moroso seguro y para ello se han dictado unas normas que me llevan directamente a la cárcel, solo con la denuncia, si un mes se ha dado mal y me retraso en el pago; soy autónomo y no gano siempre lo que quiero, sino lo que puedo. Cuando estaba casado eso se entendía y ese mes se apretaba uno el cinturón. Cuando se daba bien, pues algún extra caía. Pero ahora no. Sea buen mes o mal mes, se dé como se dé, tengo la espada de Damocles sobre mi cabeza. Sólo puedo ser educador de fines de semana alternos y de alguna hora perdida entre meriendas y deberes, un par de días laborables, anodinos, de entre semana.

Ándate además con cuidado, pues si se te ocurre hacerles cualquier regalo, como te gustaba hacer antes, te acusan de intentar comprar el cariño de los niños. Piensa todo lo que haces o dices pues todo será escrutado milimétricamente y podrá ser usado contra ti, donde sea.

Y te has ido. Con una mano delante y otra detrás, a empezar de cero. Porque todo lo que se compró con tu sueldo, trabajando las horas que hiciera falta, se queda en la casa. Y la casa se la queda tu ex mujer. Da igual que tú aportaras mucho más a la economía familiar. Da igual que ella decidiera tomarse un par de años sabáticos cuando nacieron los hijos siendo tú el único soporte económico. Ya nada es tuyo. Con la excusa de que debe de quedar para las niñas, no te puedes llevar nada. Como si en tu nueva casa, que intentas encontrar con lo que te resta de sueldo, no lo fueran a disfrutar también. Y que la casa sea “digna” pues sino lo consideran así también te podrán negar los derechos de visita de los niños. Porque eres sospechoso. De todo.

Buscas un nuevo trabajo, pero ¿quién te va a contratar si adviertes que martes y jueves y los viernes alternos te tendrás que ir como un reloj a recoger a tus hijos? Si haces como todos los matrimonios normales, si haces como tu ex, y encargas que los recojan quien pueda (abuelos, vecinos…) no ves a tus hijos y además te pueden quitar el derecho de visita, porque es un deber para con ellos, no un derecho tuyo, pese al nombre. Y no hay nuevo trabajo.

E intentas encontrar una nueva casa digna, subsistir con el trabajo que por fuerza te ha de dejar esas tardes libres, y convertir en hogar un sitio nuevo, desconocido y vacío.

Poco a poco te enteras de tus derechos. Ninguno. Alguien decide por ti a que colegio irán, si necesitan o no ortodoncia, hablarán con el profesor de turno que a ti ni te conoce, las notas las sabrás si te las cuentan. Ya no eres nadie. No sabrás siquiera si han ido al médico porque nadie tiene porqué informarte. Si has tenido suerte y algún mes se da económicamente bien y decides que puedes hacer una escapada de dos días a Eurodisney aprovechando una oferta, te enteras de que tienes que pedir permiso por escrito para sacarlos del país. Pedir permiso por escrito porque también eres un potencial secuestrador de tus hijos.
Y como no decides, cada temporada recibes una nota de gastos. De gastos extraordinarios que tienes que pagar aunque no estés de acuerdo con ellos. Alguien también ha decidido por ti, sobre su vida y sus necesidades y tú, simplemente, cotizas.

Es cierto. Hay padres lamentables, deleznables e incluso peligrosos. Pero si dijera que todas las mujeres son putas porque existen las prostitutas, me lapidarían. Si expusiera que todos los inmigrantes son ladrones porque alguno hay, me llamarían racista y me condenarían. O si osara decir que los vascos son terroristas porque existe el terrorismo, sería insultado y condenado al ostracismo. Pero ser padre cae fuera de esta regla. Como alguno hay, todos podemos ser y como más vale prevenir que curar, todos al paredón.

Yo sólo quería una nueva oportunidad para ser feliz. Pero volver a levantarse, siendo un padre divorciado, casi un apestado, es un verdadero reto.
-oOo-
Quiero aclarar que esta historia, que estos sentimientos y sensaciones fueron, son, los míos. Son reales. Mi separación tuvo lugar en 1997. Es posible que hoy algunas cosas sean distintas. No lo sé. El tiempo ha pasado, los niños han crecido y la mayor hoy vive conmigo. Ha sido su decisión, tomada cuando la ley se lo ha permitido. Vuelvo a estar casado. Afortunadamente, las cosas no son ni parecidas.

jueves

Historia de dos cerebros (por Mark Gungor). Monólogo

Monólogo humorístico sobre las diferencias entre el cerebro de la mujer y el del hombre. No sé la antigüedad que tendrá pero yo lo acabo de conocer. Está genial. Son 10 minutos de risas y sonrisas continuas, porque dice la verdad y nos reconocemos todos ahí. Está en inglés (se entiende muy bien) con subtítulos pero si podéis dejar el sonido, mucho mejor por sus ruidos, énfasis, etc. De verdad que os lo recomiendo.


viernes

Más de Diego

Últimamente los mejores ratos me los hace pasar el “peke”. Con sus cinco años y su forma de ver el mundo, cada día me sorprende y me hace reír. Como tenemos tantos kilómetros en coche, sin nadie más, sin TV, sólo con la música de fondo te cuenta cosas y te deja con la boca abierta.

Esta mañana, desayunada un bocata de nocilla, su favorito, y me comenta:

- Papá, aborrezco la nocilla.
- Diego, será que te encanta. Aborrecer es cuando algo no te gusta nada de nada.
- Pues eso, me encanta. Me pone los “pelos duros”, como cuando veo a una chica guapa…
- ¡Ah!, a eso se le llama ponerse la piel de gallina. (“¿Los pelos duros?, ¿estás seguro de que son los pelos, hijo?")

Ayer, al ponerse el pantalón del uniforme, recién lavado y planchado, le pregunto por los bultos de los bolsillos: sacó dos “Bakugan” y dos “Gogos” (no se los dejo, oficialmente, llevar al colegio porque el cole lo prohíbe, pero hago la vista gorda cuando se lleva uno, máximo dos, de acuerdo con el profesor, como pequeña rebeldía)
- ¿Qué te llevas al colegio? Sabes que no se puede…
- Papá, había cogido dos Bakugan…
- Pero llevas cuatro muñecos
- Es que, no sé cómo, me he encontrado dos Gogos en los bolsillos. Se habrán escondido ellos ahí…

Ese día no se llevó ninguno, pero yo casi me atraganto de la risa.

De verdad que es una detrás de otra y con todas me parto. Lo siento, soy un papá bastante baboso ¿verdad?