lunes

Con el buen tiempo. (Post algo machista, con perdón)

El año pasado, por estas fechas, publicaba el siguiente post, que creo que sigue teniendo total vigencia:
Estamos ya en pleno verano y pasear por la calle se convierte en una verdadera tortura. ¡Qué cantidad de tías buenas han aparecido de repente…!
La teoría nos dice que son las mismas chicas que hemos visto en invierno; pero todos sabemos que eso es solo la versión oficial y por tanto, falsa.
La realidad es que son tías que pone el ayuntamiento a pasear para dejar las calles más agradables, sobre todo de cara al turismo. Pero deben de ser de plástico o de pvc, porque no conozco a nadie que tenga una hermana o una novia como esas que se ven circulando por ahí. Luego, cuando llega el otoño, las deben de recoger para que no se estropeen con los fríos invernales y ¡hala! a esperar hasta la primavera siguiente en los almacenes municipales, bien guardaditas, porque es evidente que desaparecen. Deben de ser versiones incompatibles con los abrigos (por cierto, me tengo que enterar de dónde están esos almacenes).
Estas “chicas del verano” existen en varias versiones.
  • La “compañera de oficina”, por ejemplo: que son supuestas trabajadoras de tu misma empresa, pero que nadie sabe en qué departamento están y que han aparecido de repente. Jamás coincides con ellas en ninguna reunión y salvo en la cola de la máquina del café no logras acercarte nunca. Ni tampoco consigues, por supuesto, que te las presenten. Pero siempre hay algún listillo, supongo que también pagado por el Ayuntamiento, que te dice - “¿Pero no la reconoces?, si es Susana, la de marketing”.

Evidentemente es mentira porque a Susana la llevas viendo todo el año y no tenía ni esas piernas, ni ese culo, ni esos enormes melones –lógicamente fruta de temporada- que adornan a esta señorita. Por cierto, que ahora que la nombro, desde hace un par de días no veo a Susana ¿estará de baja?

En fin, en esta versión, el Ayuntamiento trabaja en colaboración con la dirección de la empresa para hacer que tu trabajo sea más arduo ya que la capacidad de concentración disminuye a medida que aumenta la “colaboración” municipal. Matemáticamente sería: a más tías buenas, menos trabajo.

  • También está la versión “paseante”. Siempre en parejas, van andando por la calle, al parecer con destino desconocido, muy risueñas y en versiones complementarias: minifalda y pantalón ajustado, rubia y morena, etc. No llegan a ninguna parte pero contribuyen a que desees dejar el coche en casa y te dediques también a pasear. Es el modelo más ecológico.
  • Algunas de las que más éxito tienen son las del modelo playero. Habitualmente con mini biquinis de esos que no le sientan bien a nadie más que a ellas. No se mojan jamás en el mar, ni van al chiringuito. Como mucho, se ponen a jugar a las palas como parte del espectáculo. El Ayuntamiento las pone al sol permanentemente, jamás se queman y las pintan de un delicioso, pero irreal, color dorado. Todos sabemos que en la playa después del “rojo langostino”, si tienes suerte, va el “negro camerunés”, pero el dorado no. Es imposible. Para evitar problemas, ya que están estáticas y demasiado accesibles, les suelen poner al lado el modelo “maromo cachas” consiguiendo así tanto que se respete la distancia de seguridad, como el dar visualmente cuartelillo a otro tipo de público. Como elemento fundamental del show, está el untado de aceite bronceador. Es más o menos cada 60 minutos. No hay que pagar entrada, pero la asistencia es limitada si vas a la playa acompañado de tu pareja. Como mucho te permiten la mirada de reojo, sobre la marcha, según paseas playa arriba, playa abajo.

  • Podemos encontrar también la versión guiri, que te pregunta por los sitios más raros, guía en mano, pero que quizás tuvo mucho más éxito en el pasado, sobre todo en los sesenta-setenta con el modelo “sueca”

  • Pero indudablemente el modelo más conseguido, el que arrasa en estas fechas, es la versión “terracita de verano”. Es el más logrado ya que admite compañía y hasta conversación y da lugar a una gran inventiva a la hora de relatar a los amigos el final de la historia. Debe de ser barato de producir a pesar de su gran sofisticación, porque invaden todas las terrazas de moda en grandes ciudades y lugares de playa.

  • Por último existe un modelo, que es la excepción a la regla, pues están presentes durante todo el año. Son las chicas que aparecen en anuncios de TV, vallas y catálogos. Deben de ser un invento parecido, porque jamás las ha visto nadie por la calle. Un amigo mío las llama "las que matan después" pues sostiene que después de finalizar el trabajo, las hacen desaparecer y por eso es imposible encontrárselas por ahí.

En fin, que al menos alguna cosa hace bien la corporación municipal. Adornan, da buena imagen de la ciudad y levantan el ánimo al personal. ¡A ver cuando sacan la versión invernal! Por cierto, ¿dónde estará Susana la de marketing?

Republicado Aspective.

5 comentarios:

Grumpy dijo...

Ja,ja...que amigo más sensato tienes...chico inteligente, si señor.

Susana ya no existe, siento comunicartelo "la han matado".

un besote.

despe dijo...

por eso nunca quise posar para catálogos... jajajajajaja saludos despe.

Grumpy dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
conxa dijo...

osti, ¿y a mi porque no me paga el ayuntamiento?? jajajajjajaja

Es curioso, el año pasado, hice una entrada que tocaba algo similar, pero desde el otro lado. ¿¿Porque durante el invierno no "habia pasado nada" y al empezar la primavera mi móvil no paraba de sonar???


Es bueno el texto. Muy bueno.

KORE dijo...

¿Y para cuando alegrarán la vista de las féminas???????