Los tópicos, por lo que suponen de generalización, son injustos. Por más que creamos que corresponden a verdades universalemente aceptadas, siempre son una representación caricaturesca y algo cruel de una parte, solo de una parte y muy sesgada, de la realidad.
A mi, personalmente, me encanta romper los tópicos e ir contra corriente.
Por ejemplo, y por mirar dentro de casa, ¿quién no ha oído el cliché que representa al español como un "señor moreno, calvo, bajito y cabreado porque cree que folla poco"?
Pues bien, yo destrozo este tópico porque no soy moreno, ni bajito, ni calvo.