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martes

La edad no engaña

Acabo de llegar del médicocirujanosabelotodo, como resultado de esta entrada, que me ha dicho que estoy fenomenal y que todo va tan bien que si no quiero volver a verle, pues que no vuelva. Como ni es guapo ni me ha invitado a cenar, no volveré. Y creo que la decisión se me ha notado en la cara pues ha cambiado el tono festivo por el profundo y serio de un profesional consecuente y me ha indicado que me tengo que hacer chorrocientas pruebas.
- ¿Pero cómo? ¿No estaba como un toro? ¿No se me ve joven, alto, guapo, atlético, en forma y maravilloso?
- Sí, sí, es únicamente por profilaxis (prevención de las enfermedades, tratamiento preventivo), no hay ninguna prisa, ni obligación, es sólo una recomendación porque "tiene usted ya una edad..."

La madre que lo parió. Ya me ha jodido la mañana, la semana y no sé cuanto tiempo más.
Hoy, que me había visto yo en el espejo de rechupete, bien plantao, capaz de poner cara de yogurín, que me sentía fuerte y eufórico, va el cortachichas ese y me hunde. Pero bien hundido. ¿Cómo conservar un poco de ilusión si, aunque te sientas capaz de engañar al espejo, o al menos a ti mismo, te recuerdan que la edad del DNI sí que tiene importancia? Te comen el tarro diciéndote que la edad que uno tiene no es la del carné, sino como se siente uno por dentro, como piensa, y todas esas monsergas. Y una mierda.

La edad, evidentemente, es el tiempo transcurrido desde el momento en que te parió tu madre, hasta el presente. Y punto pelota. Ni un día menos. Voy a ir buscando ya un buen sillón para apalancarme delante de la TV cuando me jubile, ahora que están baratos.