miércoles

Ideas que chocan pero...

En vacaciones, generalmente, vamos más despacio y eso nos da la oportunidad de fijarnos en cosas que normalmente nos pasarían desapercibidas.
En mi lugar de vacaciones de este verano, he tropezado con una opción de reciclaje, al menos, curiosa:


De entrada parece que choca. El libro es un objeto relacionado con el estudio y la cultura, que no parece tener como destino final el cubo de reciclaje. Así, ante las dudas sobre el reciclaje que me planteó el tema, recurro a Internet y encuentro varias definiciones de “reciclar":

- Someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a utilizar.

- Retorno al sistema de producción de materiales desechados, inútiles o sobrantes de procesos industriales.

- Obtención de la materia prima originariamente utilizada para el producto que ha dado lugar al residuo.

Supongo que todas ellas son correctas. La cuestión entonces está en el objeto que reciclamos. Vidrio, metal, papel, etc., tienen una clara vocación de reutilización, pero ¿y el libro? Veamos...

Según la primera de estas definiciones “Someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a utilizar”, y aplicándola a los objetos que sugiere la imagen, los libros, nos indica que este cubo es, evidentemente, una biblioteca. Sin duda. Lo que no sé es como funciona la sección de préstamos (¿habrá que meter la mano a ver qué sale?) ni quien hace los carnés (imprescindibles en este país burócrata)

Si analizamos la tercera definición: “Obtención de la materia prima original utilizada para fabricar el producto que ha dado lugar al residuo”, podríamos pensar en recuperar el papel, la tinta, o mejor, el conocimiento e ideas que el autor ha vertido en sus páginas; luego estamos reciclando sabiduría. ¡Que buena idea! En lugar de estudiar o de leer un libro, vas a comprarlo reciclado y seguro que te lo venden por separado. “¿Me da las ideas de Quevedo?”. Además, será más barato.

Si por el contrario analizamos la segunda definición, “Retorno al sistema de producción de materiales desechados, inútiles o sobrantes de procesos industriales” entendemos claramente que una vez leído el libro ya no sirve para nada: sobra, es inútil y no hay que conservarlo. Si no, no te lo pedirían ¿no?
¡Como se enteren los del Ikea se van a llevar un disgusto: la de estanterías que van a dejar de vender…!

En cualquier caso, la imagen choca.

Junto a los bricks, botes, periódicos viejos, pieles de plátano, huesos de pollo, papeles de regalo y cajas de pokémon, hay que incluir también los libros. Los de texto mis hijas ya se habían dado cuenta de que no servían para nada y se podían reciclar rápidamente. Por eso ni los tocaron. Pero los de lectura…
A mi me gusta tenerlos y prefiero no reciclarlos y dejarlos en la librería de casa por si algún día, cualquiera, yo mismo, los vuelve a leer.

13 comentarios:

Morgana dijo...

Si que es curioso, la verdad. Pero yo tengo cajas y cajas llenas de libros de cuando era pequeña que salvo algunos, que daré a alguna amiga que tienen nenes pequeños, me temo que acabarán reciclados.
Un saludo

Aspective dijo...

Pero se pueden donar a bibliotecas o a ONG para envío a países con ncesidades, dejar como recuerdo... ¿pero reciclarlos por el papel?

M dijo...

En un viaje que hice con amigas encontramos en una volqueta o contenedor un montón de libros policiales (Agata Christie y similares), sin gran valor literario pero sí de entretenimiento, los repartimos con mis amigas y viajaron a Sudamérica en avión y todo :-)
Aquí se usa mucho el canje y venta de libros usados así q para reciclaje quedan solo cuando estan muy rotos o les faltan paginas.

Aspective dijo...

Sí, es ese estado tal vez sea lo adecuado. Pero en cualquier otro caso me parece un desperdicio...
Me encantan los libros.

El efecto mariposa... dijo...

Yo " reciclo " los libros llevándolos a la biblioteca que tengo cerca de casa. Los de lectura de los niños sobre todo, van creciendo y se les van quedando " pequeños". Los míos la mayoría son regalos y no tengo muchos, soy una asidua a las bibliotecas y casi todo lo que leo es de allí y de aquí :P
Un abrazo y un beso pa ti.

SONVAK dijo...

Estoy totalmente contigo. A mi también me encantan los libros, ya no solo leerlos, sino poseerlos; tenerlos para algún día volver a disfrutar de su contenido. Tengo muchos y es cierto que ocupan un montón de espacio... pero me resulta imposible desprenderme de ellos. En alguna ocasión me he desprendido de alguno pero por no haberme gustado el libro en sí (por suerte pocas veces a sucedido) y lo que hice fue regalarlos o venderlos de segunda mano.

Para mi, mis libros son un tesoro.

despe dijo...

Aspective pienso que el contenido es inrenplazable , y estoy muy de acuerdo contigo en guardarlos y asi tener la oportunidad de volver a leerlos bravo !! muy buen post saludos despe

Aspective dijo...

El efecto Mariposa

Yo no suelo usar las bibliotecas porque, por algún oscuro mecanismo oculto, necesito "poseer" el libro. Especialmente si me ha gustado. Y los guardo todos, incluidos los rotos e incompletos, desde que era niño. ¡¡Deberías ver mi casa!!

Aspective dijo...

Sonvak:
Estoy total y abosolutamente de acuerdo contigo. Los únicos libros de los que me he desprendido son aquellos que he "prestado" y no me han devuelto.
Y reconozco que con los libros soy rácano. Me cuesta muchísimo que salgan de mi casa y no soporto que no me los devuelvan.
En este caso me comporto más bien como un "enfermo" que como una persona razonable.
Y es el regalo que más valoro. Como lo saben, ahora por mi cumpleaños me he juntado con 16 nuevos.

Aspective dijo...

despe

Muchas gracias. Lo que pasa es que al final releo muy poco porque siempre hay alguno nuevo por descubrir. Empezar un libro esperando que sea uno de los mágicos, que te encanten y arrebaten es un placer de dioses, aunque luego no se cumpla casi nunca. Pero es una afición que, en mi, linda con el vicio.

SONVAK dijo...

Jo, que envidia, 16 libros nuevos para leer!!!...

Debo confesar que he prestado muuuuuy poquitos porque tengo miedo de que no me sean devueltos o que no me los cuiden bien :)

Aspective dijo...

Sí, bueno, ya 14,5.
A la gente, en general, no le gusta regalar libros porque dicen que es un regalo impersonal...
Sin embargo, a mí, un libro dedicado por el que lo regala me parece lo más personal del mundo y es lo que más agradezco.

Canapé dijo...

Buah, pues yo disfruto mil de tirar los libros esos horribles que me dan en las fiestas del pueblo, que no dicen nada interesante. O los de promociones horrorosas, o los de muestrarios de más cosas horrorosas.

Tirar según qué libros es hasta placenteros. Y si no se reciclan, mejor, no vaya a ser que la cutrez se contamine al libro que impriman sobre el papel reciclado.