miércoles

Que haya suerte...

Cuando escribo esto, hace escasos 20 minutos que ha empezado el sorteo de lotería de Navidad. El clásico. Todavía lo único que se oye son los sueños, soñados despiertos: pues si me toca yo... y cualquier versión del cuento de la lechera que os podáis imaginar.


Antes de convertirse en el día de la salud, todos tenemos el convencimiento íntimo de que no va a tocar, aunque ese mínimo cosquilleo de emoción en el estómago que sentimos al pensar "y si..."



Cuando comencé a trabajar, hace chorrocientos años, tal día como hoy siempre me vestía con mi mejor traje para estar preparado para recibir a la prensa y las TV, como ganador del gordo, y salir elegante en los medios.



Veinte años me duró esa costumbre... y nada. Ya desistí y ahora me importa poco como salir. Lo que quiero es que toque. Pero lo llevo crudo.



En primer lugar, tengo mala suerte. Pero no una mala suerte de que no me toque la lotería, no. Mala suerte en general. De hecho, algún miembro querido de mi familia, que se atreve a decirlo en voz alta, me dice que soy bastante cenizo. Pero no os preocupéis. No es contagioso. Al contrario. Si estoy yo, los demás suelen tener mejor suerte ya que la mala me la llevo yo. Hay montones de anécdotas y ejemplos, pero os ruego que os fiéis de mi palabra. Es cierto y no es exagerado.



En segundo lugar, la lotería no me puede tocar, porque dicen que la suerte sólo llama una vez a tu puerta. Y ya en su día, mi madre, estando embarazada de mi, la dejó pasar: fue a comprar su décimo de Navidad (en aquella época con un décimo del gordo te comprabas un piso, pagabas deudas y ponías un negocio, en una palabra, eras rico) a la famosa administración "Hermana de Doña Manolita" en la Puerta del Sol de Madrid. Le acompañaba mi tía, su hermana. Cuando el lotero le dio el décimo, con capricho o intuición de embarazada, decidió que ese número era muy feo y que no podía tocar. Que se lo cambiara. Pero cogió el décimo, se aprendió el número... Y por supuesto, era el que tocó.



Después de despreciarlo así, de esa forma, ¿cómo va a volver a tocar? Si a la suerte le dices que no, no vuelve.



En fin, que cuando leáis esto, ya nos estaremos consolando con la salud, que no es poco....

2 comentarios:

Esther dijo...

Hola no te preocupes mira no eres el único yo no he tenido mucha suerte que digamos, ni una devolución!, espero que por ello siga siendo afortuanda en amores y tu tambien!. Un beso

conxa dijo...

bueno, pues yo ya ves, este año casi ni he comprado, total pa qué!!

y yo me peinaba, por si venía la TV jajajaja

lo de tu madre que fuerte!!

Feliz Noche,