Mostrando entradas con la etiqueta reyes magos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reyes magos. Mostrar todas las entradas

jueves

Una carta lógica a los Reyes Magos

Una carta a los Reyes Magos tan lógica, coherente y racional que os la copio porque merece la pena ser leída. El original está en "El Ventanuco":

"Queridos Reyes Magos...

...dadle una vuelta a todo. Repensadlo. Lo estáis haciendo fatal coño. Dejad de venir a última hora, el último día, dejando que el gordo del trineo se os adelante un año más, y van ya cuatrocientos. No condenéis a millones de niños a enloquecer a sus padres en unas vacaciones interminables sin un triste juguete con que pasar las horas. Ni condenéis a los padres a retornar al trabajo con la casa llena de mierda, de papeles, de envoltorios...

Y si tenéis que cabalgar, hacerlo de día coño, a pleno sol, en una fiesta de luces y sonrisas. No me tengáis a esas criaturas vuestras, tan queridas, ateridas de frío en las aceras, atónitas y espantadas por la voracidad de las viejas pillacaramelos, entre piernas y ruidos.

A poder ser, traed más envoltorios y menos artefactos inútiles. Más cajas de cartón, más cosas de madera. Más cuentos. Si hay que estudiar cómo se usa un juguete, no es un juguete. Punto.

Cambiad de proovedores también. Huid de esos sádicos tarados que llenan los juguetes de tornillos, cuerdas, bridas... que los atan a las cajas como ánimas condenadas al infierno. Huid de esas mierdas llenas de piezas, diagramas, instrucciones y horas de montaje. Los niños por encima de todo y antes de nada quieren reír con sus padres. Jugar con sus padres. Ningún niño merece un padre cabreado y jodido que lleva dos horas cagándose en su puta madre intentando armar no sé qué mierda tirado por el suelo. No ese día. Ni ningún otro.

Traed ilusión, humor, tranquilidad... Cosas sencillas, pero imprescindibles. Las cosas que no tienen forma despiertan la imaginación. Las cosas acabadas hasta el último detalle, la contemplación. Pensad que una de vuestras misiones es crear una generación de ciudadanos imaginativos. Ya somos demasiados los dedicados a contemplar y callar...

Queridos Reyes Magos. Dadle una vuelta a todo. Bajad de los tronos y mezclaros con los niños. Abrazadlos. Jugad al pilla pilla. Bailad. Descolocadlos. Asombradlos. Haced vuestro trabajo.

Insisto gordinflones: lo estáis haciendo fatal..."


Yo también firmo esta carta.


Apestando por chulito, by Kenzo

Estos días todos andamos más o menos de frenéticas compras preparando las sorpresas del día de Reyes. Hoy me ha tocado, entre otras, sesión de perfumes.
La sección correspondiente de los grandes almacenes más conocidos estaba abarrotada como corresponde, con todo impoluto, brillante, las vendedoras maquilladas hasta la exageración y apestaba. Sí, a una mezcla de mil perfumes y colonias.
Tenía en encargo de comprar un frasco de Summer by Kenzo. Oler, huele de maravilla, pero cuando me han dicho el precio del frasco... bueno la empleada me ha mirado algo mosqueada cuando le he preguntado si no lo vendian por gotas. En fin, he pagado con plástico, (preguntándome cómo voy a pagar el plástico) y me lo han envuelto con un primor, una parsimonia y una cantidad de adornos y chorradas, que cuando le he vuelto a preguntar que si me lo llevaba así, sin envolver, directamente en el bolsillo, me hacía descuento, creí que llamaba a los de seguridad.
Al abandonar el stand de la marca, se me ha acercado, sonriente, una preciosa jovencita. Yo ya estaba dispuesto a comprar lo que fuera, pero solo ha agitado un papel largo y estrecho delante de mi cara.
-¿Le gusta?
-¿El qué?
Sin dejar de sonreír ante mi evidente falta de experiencia en esto de los perfumes
-La fragancia (no lo busquéis, significa el olor que decimos los cristianos). Es el nuevo aroma para hombre (os juro que lo dijo en negrita) de Kenzo.
-Bueno, sí, está muy bien. (Cualquiera le decía que no a algo...)
-Tenga. Dos muestras gratuitas de la nueva fragancia...
-Muchas gracias
Y ahí la cagamos. Yo, que como buen fumador, no había olido nada de nada, no quería que la preciosa señorita creyese que no me interesaba su fantástico regalo. Así que allí mismo me dispuse a abrir el minifrasquito de cristal que contenía el dorado perfume para disfrutarlo más intensamente y,por supuesto, que ella lo viera. Para eso me lo había regalado ¿no?
Pero el hijo de perra del minifrasquito no se quería abrir y yo, que soy un machote, no iba a permitirme hacer el ridículo de esa forma delante de la linda señorita que comenzaba a esbozar otra sonrisa.
Y mientras pensaba "esto lo abro yo por mis cojones", lo conseguí. Pero el movimiento final para descapsular el minifrasquito debió de ser algo violento, ya que el preciado líquido salió volando empapándonos a la preciosa señorita y a mi.
Vamos a oler a hombre de Kenzo hasta las navidades del año próximo. ¡¡Que peste!!
Me disculpo como puedo y salgo jalando y disimulando como puedo (difícil con la peste que arrastraba), y me subo a toda pastilla en el coche. El perfume no olía mal, al contrario, pero bañarte en él y subirte al coche... no fue buena idea. Todo apestaba a hombre by Kenzo. Pero ya a un hombre muy moderno y sensible... Con las ventanillas abiertas, medio mareado y todo impregnado ya del aroma, llegué a mi siguiente destino:
-¿A que hueles? ¿Qué te ha pasado?
... Todavía se están descojonando de mi.
Aclaraciones:
  • Sí, tengo una amiga directora de algo importante en Kenzo. Pero la historia es real.
  • No, no me regala muestras. Sólo la primera vez para que piques. Luego te lo compras tú.
  • No tengo ninguna amiga en esos grandes almacenes tan conocidos. Por eso no los cito.
  • Y lo que la amable. simpática y linda vendedora iba a decirme con su segunda sonrisa (que la ducha de perfume cortó de raiz), es que el minifrasquito no se abria. Era un mini vaporizador...

miércoles

El periódico 'Le Monde' se burla de 'lo bien que vive' la Familia Real española


El pasado lunes el periodista Jean-Jacques Bozonnet publicaba en el diario francés Le Monde un artículo controvertido sobre el nivel de vida de la Familia Real española en un país azotado por la crisis. El artículo se mofaba de que el Gobierno ha congelado el sueldo a la Casa Real por primera vez en la historia, y que únicamente tienen 8,96 millones de euros para 'gastos de bolsillo'.

El periodista Jean-Jacques Bozonnet comenzaba su titulado 'Viajen como reyes', ironizando con los gastos de la Familia Real española "en un país devastado por la crisis, donde casi uno de cada cinco ciudadanos está en paro, no está bien aparecer como un privilegiado salvo que se juegue en el Santiago Bernabéu".La dotación global que proviene del Estado Español a la Casa Real en los últimos diez años ha aumentado un 3,5% cada año, sigue el artículo, con un pico del 4% en 2004 por la boda real de Felipe y Letizia.El rotativo galo sigue ironizando y se pregunta si los Monarcas españoles tendrían que viajar a partir de ahora en clase turista, ya que no sería la primera vez, recordando aquella vez en la que la Reina Sofía viajó a Inglaterra en Ryanair.En fin, el artículo termina preguntándose si realmente la Familia Real se podrá seguir permitiendo este tren de vida en un país sumido por una crisis mucho más aguda que la de sus vecinos. En este sentido Bozonnet comenta que no será difícil ya que la mayor parte de los gastos, viajes, coches, aviones, etc de nuestra Familia Real corre a cargo del Estado, con lo que los más de 8 millones de euros es el dinero que tendrán para sus gastos de bolsillo. "Pero el prestigio no tiene precio", continúa el artículo, "es ésta sin duda la moneda con la que el Rey paga al contribuyente, por desgracia, pero éste éxito no bastó para llevarse la candatura de Madrid 2016". "Pero es que un rey no está sometido a la obligado de un resultado", concluye.

Sin comentarios.



jueves

¡Ya pasaron los Reyes (Magos)!

Bueno, ¡al fin estamos a 8 de enero! Menos mal. Ya se ha pasado el estrés de la cena familiar de Nochebuena, el estrés de la noche de fin de año (ver entrada) anterior y el peor de todos: el estrés de la noche y del día de Reyes. Porque engañan, oye. Te lo venden y lo queremos recordar, como una noche de magia, ilusión, etc. Pero eso es cuando eres crío. La situación del papá con hijos pequeños, que también es tío, tanto carnal como político, y con familia amplia, es de infarto.

Comienzas por la noche intentando que los críos se vayan a la cama y se duerman, cuando vuelves, asfixiado, de la compra de ultimísima hora porque se te había olvidado no se que tía desconocida. Pero como están nerviosos no hay forma. Y eres tú quien los ha puesto así: “que si no eres bueno no te traen nada”, “que si los oyes y te levantas se van y de dejan si nada”, “que si no tratas bien a tu hermanita te van a dejar sin nada”. Porque mi hijo no conoce el término chantajista que si no… Tanta amenaza no puede ser buena, creo yo. Y además les has forzado a sentarse en las rodillas de un tío raro (y mira que siempre diciéndole que no hablen con extraños) con una barba increíble, vestido con unos ropajes extrañísimos, de vivos colorines y olor a naftalina, mientras todo el mundo mira y les hacen fotos, a contar sus más íntimos secretos ¡Y no se puede mentir, porque ellos todo lo saben! Joder, pensarán mis hijos, Pues vaya mierda de Magos: si todo lo saben ¿por qué, además, me lo tienen que preguntar ahora, si encima se lo he puesto por carta (haciéndoles mucho la pelota)?.

Cuando al fin los has metido en la cama y has verificado varias veces que están realmente dormidos, comienza la búsqueda. Hace tres meses que, intentando no dejarlo para última hora, comenzaste a comprar regalos y a esconderlos por toda la casa para que no los encontraran. Pero te olvidaste hacer un mapa y ahora no aparecen ni de coña.

- “¿Pero no habíamos cogido una Barbie para tu sobrina?” y la Barbie se debe de haber fugado con Kent porque estar no está.

A las tantas de la mañana, al fin, han aparecido casi todos. Y aunque tú juras que te los envolvieron todos en la tienda “para regalo” aparecen sin envolver la mayoría. Por eso se deben de llamar reyes “magos”, porque hacen magia: hacen desaparecer cosas y las desempaquetan. Para fastidiar sobre todo.

Cuando, al fin, todo está empaquetado, envuelto y distribuido y tus hijos a punto de levantarse (menos mal que les apagué el despertador que los hijos de su madre habían puesto a las cinco de la mañana…) comienza el calvario real: el montaje. Tenemos la costumbre de envolver los regalos “ajenos” pero dejar montados los juguetes “propios” porque sino, los críos no pueden disfrutar de ellos, y tienen que estar esperando y paciencia lo que se dice paciencia el día 6 por la mañana no hay mucha.

Y os aseguro que los castillos de no se qué, la nave de nosecuantos y la casa de más allá, tienen cientos de piezas pequeñitas pequeñitas que según un plano tipo IKEA, tienes que adivinar dónde van, cogiéndolos con pinzas, para intentar un ensamblaje imposible. ¡Y con estas manazas!

- “Que no, que la pieza 12 bis es esta y entra allí”
- Pero si no cabe…
- Pues mira el plano. La 12 bis es esta, gris, que entra el la 7 marrón, y se pegan las dos a la 15, después de juntarla con la 6. ¿No lo ves?
- Pero si es imposible
- Venga, trae los prismáticos y la lupa.

Al final lo consigues, más o menos, siempre después de cargarte alguna piezas. Es imprescindible hacerlo con pegamento y celo, para solucionar tus meteduras de pata.

Y ahora las pegatinas. Vale que montado no venga porque no cabe en la caja, pero coño, ¿las pegatinas? Doscientas pegatinas, divididas en cuatro pliegos, representando todo tipo de imágenes, deben ser colocadas en sus sitios respectivos. Parece fácil, pero… las pegatinas no pegan, se te quedan entre los dedos, y no hay forma de entender la perspectiva del sitio en el que debe ubicarse. Bueno ¿Qué más da? Las pones dónde puedes y ya está. Como no se van a dar cuenta…

- Mamá, mamá, ¿por qué hay un soldado dentro del horno?
- Papá, ¿por qué hay un pollo asado haciendo guardia en el castillo?

Con algo de imaginación e inventiva saldrás del paso como puedas y te juras que al año que viene ni un solo montaje y las pegatinas solo para el coche.

Por si acaso, te empeñas en comprobar que todo funciona y montas un guirigay tremendo con todos los juguetes en marcha: el que no suena, pita, y el que no ruge o llora. Una orquesta, vamos. Bueno, los pruebas casi todos, porque siempre te falta alguna pila…

A punto de clarear el día, echas un vistazo y parece que ya está todo en su sitio, “montado” y envuelto. Te vas a acostar, pero ¡te olvidas de algo! Rápidamente vuelves y mordisqueas las viandas y te acabas las copitas mientras echas el agua de los camellos a las plantas. Que van a acabar los Reyes como bolas de tantos dulces. ¡Y como les hagan la prueba de la alcoholemia van al calabozo derechitos, vamos!

Por fin te deslizas en la cama, agotado. Y nada más cerrar los ojos, allí están.

- Papá, mamá, levantaos que ya habrán venido los reyes, vamos a verlo…

¿Venido? Pero si se acaban de acostar ibas a responder. Pero te callas a tiempo y te levantas intentando sonreír y poner cara de interés y misterio. Llegáis a la habitación correspondiente, encendéis la luz… ¡tachaaaán! Unos segundos de silencio asombrado y un montón de gritos a continuación.

- Mira, mira lo que me han traído...
- A mi también.
- Mira que falda me han dejado...

Si que bonita… ¿Falda? ¡¡Falda!!. Hijo es que se han debido de equivocar de sitio, seguro que es para tu hermana, dásela, por favor.

- Pues entonces que ella me dé algo a mí también.
Por supuesto, siempre les gusta más lo que le han regalado a su hermano/a y empiezan los problemas, pero ya estás ducho en esto y lo cortas de raíz.Impuesto el orden y corregido algún errorcillo de nada, coges el cronómetro a ver cuanto tardan en romper el primer juguete. Tic, tac, tic, tac… Papá que se me ha roto el castillo…. Doce minutos y medio, no está mal, van mejorando… ¿El castillo? ¡Con lo que me costó… con lo que les debió de costar a los reyes montarlo!!

Intentas tomar un café con el roscón, sin atragantarte con la sorpresa, para coger fuerzas pues va a comenzar la gymkhana.

¡Venga, vámonos, que tenemos que llegar a casa de la tía dentro de media hora para coincidir con el tío! Protestas, quejas, y mientras, tú coges una maxibolsa de El Corte Inglés (las bolsas de la época de reyes son las más grandes del mundo) y metes todos los regalos que son para el resto de la familia. ¡Vámonos!

Y empieza. Corriendo a casa de fulanito, intercambio de regalos, al coche cargado con más bolsas, luego a casa de menganito, más intercambio de regalos, otra vez al coche, con más bolsas aún (¿dónde estarán los malditos pajes que se llevan todo el mérito y no dan un palo al agua?), vamos corriendo a comer a casa de la abuela, intercambio de regalos, volver corriendo a casa a tiempo de que llegue zutanito, intercambio de regalos, y por fin, la solterona de la tía tal que llega por la noche, mancha de carmín a todos los niños al darle un beso, les obliga a recitar todo lo que les han echado (se olvidan la mitad) y les entrega sus obsequios y tu comienzas a pensar en e-Bay.

Al final, por fin, llega la noche. Entre docenas de cajas, papeles rotos, bolsas de todos los almacenes de este país, con los sofás llenos de piezas, trozos, vestiditos, brazos, y demás restos inorgánicos de los juguetes, haces la pregunta de la frustración “¿Qué os ha gustado más?”. Invariablemente la respuesta señala hacia el juguete más mierdoso, barato, feo, y tonto, cuando no de propaganda, que se ha incluido por hacer algo de bulto. ¿Para que preguntaré si ya lo sé?
Al rato, cansado y desjuguetado el ejército infantil, alcanzas tus últimos objetivos y logras deslizarte en la cama. ¡Mañana en la oficina! ¡Gracias a dios!

Y el año próximo más.

sábado

Gracias por los niños

Hoy mis vecinos nos contaban una anécdota relativa a una compañera de clase de su hija.
La niña tiene 6 años y el otro día acudía entusiasmada a contarle a su madre, a la salida del colegio, la suerte que tenía y lo contenta que estaba.
- ¿Y eso por qué hija? - inquirió la madre encantada ante la desbordante alegría de la niña.
- Es que la hija de los Reyes Magos es mi compañera de clase -explicaba la niña con una sonrisa de oreja a oreja-.
- ¿La hija de los Reyes Magos? preguntó asombrada la madre, pensando en una niña disfrazada de Paje Real o algo similar.
- Sí, mamá, insistió la niña feliz. ¡Me ha dicho mi compañera que Los Reyes Magos son sus padres! ¡Que suerte, ¿verdad?!
La madre se quedó pasmada. Y en seguida se sintió también feliz de la interpretación que había hecho su hija de las palabras de su compañera y pensó que, quizás, la ilusión duraría una año más.
- Sí cariño, que suerte tenemos...

Y la verdad es que en este mundo y en estos días en los que si no eres desconfiado, eres receloso y desconfiado y aún así te timan, engañan y roban, comprobar el candor, la inocencia y la ilusión de los niños te anima a seguir marchando.
La bienintencionada interpretación que hace la niña de las palabras de su compañera valen un mundo.
Y aunque no fuese verdad, que fuese simplemente una historia, daría igual.