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martes

Un babero, por favor

Si, reconozco que se me cae la baba con mis hijos. ¿Qué le voy a hacer? Hablar con la mayor, asistir a los primeros noviazgos de la mediana y ver como el pequeño va aprendiendo, descubriendo cada día que es capaz de hacer nuevas cosas, es una experiencia, que por más que la repitamos todos y cada uno de los padres, te parece única. Como cuando sostienes a tu hijo por primera vez en brazos. Crees imposible que nunca antes nadie se haya sentido así.

El pequeño todo lo ve, lo intenta y es acojonante la cara de curiosidad, de intensa concentración cuando le explicas alguna cosa que le interesa. Cuando consigue un nuevo logro, la expresión de asombro y satisfacción con te mira son impagables. Ayer consiguió flotar en la piscina. Un pequeño paso para la humanidad, pero un gran salto para su soltura en el agua. Si, soy un baboso, lo reconozco.

Pero cuando ya me derretí, cuando casi estallo de orgullo, es cuando el otro día, hablando con sus amigos, le oí decir algo que es un tópico, algo que todos los niños han dicho, algo de lo que todos han presumido:

- Mi papá es el más alto, el más listo y el más fuerte.

No hay canción más bonita ni música más espectacular. Espero que aún falten muchos años para que mi hijo se de cuenta de que no es cierto. Porque mientras pueda seguir siendo para él un "súper héroe" cada día merecerá la pena, sin necesidad de nada más. Me sentí como dios. Se te pone una sonrisa boba en la cara, de oreja a oreja, que nada puede borrarte. Es difícil describir las sensaciones que te embargan cuando oyes a tu hijo, convencido, hablar, presumir, así de ti. Literarlmente entiendes la expresión "no caber en si de orgullo".

Se que la caída será dura; que cuando llegue la adolescencia esta idolatría se transformará en una sensación negativa, de rechazo y enfrentamiento, incluso de vergüenza, porque posiblemente es necesario, pero, hasta ese momento, y que dure, soy lo mejor que hay en el mundo. Preguntádselo a mi hijo.

- Mi papá es el más alto, el más listo y el más fuerte.