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miércoles

¡Que sorpresa!

Sí, me he llevado una gran sorpresa. Resulta que una de mis blogueras favoritas desde hace bastante tiempo ha escrito (y publicado) un libro... que no he leído aún. Pero se remediará...

Ya tenía su "radio", pero como consecuencia de la promoción del libro, supongo, o gracias a ella, podemos poner (todo junto) nombre, cara y voz a... ¡¡Molinos!!. Si a Moli, la de Cosas que (me) pasan. La que está casada con el Ingeniero (creo que con el ingeniero más famoso de España, por cierto), la madre de las Princezaz y que junto a Molimadre, Pobrehermano(s), Molihermana, Molicuñado, Minicuñado, Littlered y algunos amigos, más la "chusma" de Montes  y ciertos compañeros (la mayoría involuntarios) de la empresa de los Libros de Colores, conforman un elenco que nos hace, de alguna forma, participar de su vida y sobre todo, reír. Reír mucho.

Moli, divertida pero razonable,  que tiene opinión sobre todo y sobre cada cosa, que pisa todos los charcos con decisión, que con sus depellejes consigue hacer atractiva, siempre al día siguiente, la más coñazo de las galas y sus recomendaciones de libros, muy para gafapastas, pero bueno...

Moli, con su cuaderno y su pluma, anotándolo todo. Y todo bien dicho, escrito, con un vocabulario especial, propio, pero que asumes rápidamente porque es lógico, es coherente y divertido.

Ah, y Bruce... Su adoración por él es tal que incluso, a los que no nos gusta, nos hace escucharlo pensando que estamos, seguramente, equivocados, que lo hemos oído poco, porque algo tiene que tener el Boss para despertar esas pasiones. 

Me he reído, me ha hecho pensar, leer alguna vez algún libro recomendado, pero siempre esperaré, por encima de todo, una foto de una gota de sudor resbalando por el canalillo. La imaginación es libre ¿no?

Enhorabuena, Ana. Ya te falta menos para... ¿Presidenta del Gobierno? Porque el límite lo pones tú.

Conocedla, o disfrutad de ella, de Ana Ribera, Molinos: Ver entrevista


domingo

Me ha cabreado este imbécil

En uno de los blogs que visito asiduamente encuentro una entrada atípica en estos días: “Yo SI veré la entrevista”.

Me sorprendió el título y pasé a leer la entrada. En sus argumentos enlaza con otra página indicando que “seguramente no sería capaz de expresarlas mejor que lo hizo ayer Hernan Casciari; por tanto, me remito a sus reflexiones que me parecen tremendamente acertadas.” Intrigado voy a esta nueva página para ver estas razones. En ella encuentro estas frases. Mejor, he decido copiarla entera porque no tiene desperdicio:

"apagad todos el cerebro

Malos tiempos para las campañas virales, si la nueva forma de luchar contra la tele-basura es la campaña-viral-basura.
HERNAN CASCIARI - 13 de noviembre, 2008

He notado, con preocupación, que se está propagando con fuerza en Internet una especie de campaña (un poco infantil, y otro poco fascista) en la que se aconseja al espectador de televisión no ver una entrevista periodística que se le hará a un funcionario corrupto.


Por lo que pude entender, parece que este funcionario ha estado preso y ahora, que ha salido de la cárcel, está dispuesto a hablar a cambio de dinero. Una cadena de televisión está dispuesta a pagarle la suma establecida, puesto que el funcionario (por el hecho de tener relación sentimental con una artista famosa) ha conseguido popularidad. Es decir que el sujeto tiene bastante para contar: posiblemente, además, sea carismático y extrovertido.
Hasta aquí todo está en orden. En cualquier país del mundo ocurriría lo mismo, porque hay un target (un grupo numeroso de espectadores) muy interesado en esa mezcla morbosa que generan el poder y el espectáculo. El problema surge cuando otro target (otro grupo al que esto no le interesa en lo más mínimo) comienza una campaña para boicotear la audiencia de la entrevista.

La campaña —que he visto en infinidad de sitios— consta de tres puntos:
1. Comenta esta iniciativa a las personas de tu círculo, sobre todo para intentar que le llegue a aquellos con audímetro.


Lo del audímetro es gracioso: la leyenda urbana dice que hay en España unos aparatos que alguna gente posee, y que son ellos los que deciden el rating. La campaña intenta convencer (sobre todo) a esta gente.

2. Cuando comience la entrevista, enciende la tele y sintoniza cualquier canal, menos aquél en el que estén pagando a un convicto.
Este consejo tiene que ver con que no ver la tele no sale en los índices de audiencia. Y también presupone (en las antípodas del buen periodismo) que los convictos no merecen ser entrevistados.


3. Mira los programas que más se parecen a la tele que tú deseas.
Este punto es el más divertido, porque después de explicar puntillosamente qué hay que hacer, el redactor habla de “deseos”.


Hay un error muy grande en esta campaña, que tiene que ver con la ausencia de libre albedrío, con la demasiada credulidad y con una exagerada esperanza en lo viral. Pero hay algo más preocupante, algo más oscuro: la cantidad de gente progre e inteligente que se ha subido a este carro fascistoide, ingenuo y manipulador.

A los creadores y propagadores de esta idiotez parece importarles muy poco la televisión de calidad (aunque ése parezca ser el fin loable de la idea). Parece interesarles mucho más que una cadena y un funcionario corrupto no hagan negocios fructíferos. No les importa si la entrevista será buena, mala, magistral o informativa. ¡No hay que verla!

¿Qué diferencia tiene esta campaña con otras, de sentido inverso? Por ejemplo, un grupo de curas pregonando que sus fieles no vean un video de Madonna. O una Asociación de Idiotas intentando que no se emita una publicidad donde aparecen enanos. Los grupos reaccionarios jamás dicen “vean, amigos, y luego piensen”. Es más habitual que digan: “No vean esto”. Y cuando tal injusticia ocurre, los progres inteligentísimos de Internet, la juventud instruida, la masa sensible, pone el grito en el cielo (y con razón).

¿Y esto de ahora qué es, sino lo mismo?

No se apuesta por la televisión de calidad aconsejando qué cosas no hay que ver. No se está a favor de la buena tele actuando como una masa imbécil que cambia de canal a la de tres, como marmotas. O repitiendo la cantinela absurda de los audímetros. O prejuzgando una labor periodística que todavía no se llevó a cabo, sólo porque el entrevistado ha cobrado un dinero.
A veces —cada vez más— las personas decentes, tolerantes y crédulas prefieren propagar cualquier prejuicio colectivo en lugar de pensar. Y no se dan cuenta que eso es lo que hacen, desde hace siglos, los indecentes, los intolerantes y los facinerosos."

Francamente, me ha indignado.

Este idiota (definición= adj. Que padece idiotez. Estúpido, tonto. fig. Persona engreída sin fundamento) se permite el lujo de llamarnos, de llamarme, por unirme a esta campaña “infantil y fascista”. Por recomendar (y evidentemente no obligar, ni siquiera con insultos a su estilo) escoger otra cadena habla de ausencia de libre albedrío. Y todo lo justifica en aras de una “televisión de calidad” (¿de qué esta hablando?) y de “no prejuzgar una labor periodística porque el entrevistado ha cobrado dinero”.
Este imbécil (definición= adj. Escaso de razón, tonto, idiota) habla sin enterarse de nada.

La entrevista me da igual, aunque fuera la mejor del mundo. Y lo que tenga que decir el tío ese más igual aún. No me interesa, ni me importa. Ni como chorizo, ni como ex alcalde corrupto, ni como pareja de folclórica. Si me importa, y mucho, sin embargo, que se pague un dinero a este tío, o al Roldán o a la Santander esa (creo que así se llamaba) por aparecer en televisión: cobrar por ser delincuente me parece corrupto de por si. Y el nivel de audiencia no es justificación para hacerlo. También convocarían a todos esos y a más si anunciaran que cualquiera se va a cortar lo que sea en directo. Efectivamente el morbo vende.

Pero no es esa opción de televisión ni de cultura que quiero. No quiero tener que explicar a mis hijos que esos “famosos” que están en la televisión y a los que, siguiendo al realizador, les sonríen y aplauden... se les paga es por ser delincuentes. Por robar, por defender un intento de asesinato, por engañar, y además sin arrepentirse ni devolver lo robado. No es esa la enseñanza que intento transmitirles. No quiero que crean que es es el modelo a seguir. Nada más.
No quiero ver mañana a un etarra cobrando por explicar cómo mató a sus víctimas. No quiero que el modelo que se enseña en una televisión sea el endiosar (que es lo que hace la televisión con los que en ella aparecen)a los delincuentes o a quienes les defienden.

Y se que el letrero que yo también tengo en el blog no sirve de nada. Pero dice que Yo No lo Veré, y no obligo a nadie a dejar de verlo, porque yo sí dejo elegir. Simplemente no lo veré porque no me interesa y porque si resto uno, al final, a lo mejor, baja la audiencia y deja de ser rentable y comienzan a entrevistar a gente con algo positivo, útil, interesante o constructivo que decir, que los hay.

Señor “inteligente y enterado” ni soy fascista, ni infantil, ni manipulador, ni indecente, ni intolerante, ni facineroso, ni siquiera miembro de la masa imbécil.

Soy únicamente alguien que tiene en este tema las ideas claras y lo manifiesta. Y efectivamente, hay un único punto en su basura de escrito en el que lleva razón:

"Parece interesarles mucho más que una cadena y un funcionario corrupto no hagan negocios fructíferos. No les importa si la entrevista será buena, mala, magistral o informativa. ¡No hay que verla!"

Exacto y No Veré la Entrevista, aunque me parece de perlas que usted la vea y pueda babear a gusto con la maravillosa entrevista que sin duda harán.

(La parte de esta entrada que es opinión personal, se ha reproducido íntegramente en los "comentarios" del artículo citado. Aquí, comentario nº 118)

jueves

Una entrevista y no entendí nada

Hay algunas veces que estoy convencido que me he quedado obsoleto. O que como me decía mi abuela, que me dejara de estudios y me hiciera fontanero, que siempre habría wáteres que arreglar. Y debía de tener razón. Cinco años de carrera y soy incapaz de entender un simple artículo de un dominical (El País Semanal nº 1666, 31/08/2008). Y como no entendía nada os dejo mis comentarios, en rojo.

Es una entrevista con el arquitecto Enric Ruiz-Geli.

“Enric Ruiz-Geli (Figueres,1968)trabaja entre la ciencia y la ficción. (Ya empezamos ¿no habían dicho que era arquitecto? Ahora resulta que es escritor). Él se define como un artista visual que explora con ayuda de las nuevas tecnologías la disolución de los límites (pues a mí si que me ha quedado claro a lo que se dedica…). En cualquier caso, a este tipo de apariencia tranquila le bulle un mundo en su cabeza (y así es difícil estar tranquilo ¿eh?). Lo primero, es capaz de encontrar lírica donde no la hay: en la tecnología (como decía mi madre, “si es que no sabéis buscar”: hay que usar e-mule y verá si encuentras lírica en la tecnología). Lo segundo, juega continuamente (pues a mí me echan del curro si hago eso). Todo él es una continua performance (ah, bueno si es así ya no digo nada).

Es un autor singular que realiza una práctica experimental y transversal y que incorpora a su trabajo aspectos no tan visibles como la comunicación y la cooperación (y el tío se tiene que levantar 2 horas antes cada día para pensar qué narices le toca hacer hoy…) En definitiva, una persona de su tiempo (ya empezamos a faltar; ¿de cuándo soy yo entonces?)

(…) El objetivo es democratizar la arquitectura de élite y llevar el high-tech a la vivienda (osea, que cada rico pida lo que quiere y le lleven el pedido del super a casa ¿no?). Ruiz-Geli se explica (menos mal): “Es un laboratorio (¿pero no era una vivienda?) que define la construcción del paisaje como plataforma para habitar, un espacio fluido y continuo, un diseño paramétrico, una nube (pues diga lo que diga, yo ahí no duermo). La arquitectura entendida (¿?) como proceso químico-físico, donde la energía actúa como guión principal (…).

”No es un diseño abstracto, sino la superposición de diferentes diagramas. Un experimento donde el éxito tecnológico consiste en separar el hardware del software”. (pero este tío ¿sabe finalmente lo que ha estudiado: física, química, cine, informática…?).
(…) Queremos crear un entorno sonoro en el espacio público (pues le van a multar). Acupuntura estructural (esto no lo entiendo). Proponemos una arquitectura diversa, con diferentes flujos y diferentes caminos. Se trata de crear lugares democráticos para las personas, entablar un diálogo con el mar para actuar como un sistema vivo” (dónde está el botón del traductor de Google?)


(…) “Necesitamos lógicas borrosas, que funcionen por caos, y un ritmo creativo que produzca un cierto accidente que a la vez cree una tensión” (pues no sé yo, ¿eh?, no estoy muy seguro)
El proyecto genera un sentimiento topográfico, un paisaje de capas y expresiones. La estructura general piel. Y esta desemboca en una obra activa en la que aire, una atmósfera viva (al menos, sabemos que podemos respirar)


Así , el constructor se convierte en el programador, el diseñador de la plataforma, del lugar y del mecanismo, del artilugio a “okupar” por las otras artes. Y así, este proyecto en su conjunto se convierte en una opera. (se trataba de una clase de magia entonces) (…)


Bueno, pues yo me rindo, de verdad. No he entendido nada. Me he quedado obsoleto y no entiendo el idioma aunque las palabras, por separado, me suenen de algo. Y los que se vean sorprendidos por mi incultura... pues es lo que hay.