jueves

Situación de peligro

La entrada anterior, sobre mis magníficas fotos africanas a todo lo que no fuera un bicho, me ha recordado uno de los momentos en los que peor lo pasé, y precisamente por culpa de los animales.

Uno de los destinos del viaje era el Parque Chobe, en Botswana, conocido por la gran cantidad de elefantes que lo habitan. El elefante es uno de los cinco grandes, uno de esos animales que todos los cazadores de imágenes occidentales adoramos y queremos ver. Digo occidentales porque para los lugareños son una plaga. Cualquier sembrado, huerta, o similar, es arrasado, en cuestión de minutos, por una familia de estos paquidermos que no dejan ni rastro de lo plantado. Hasta vallas electrificadas hay, en poblados en los que no te imaginas siquiera que haya luz, para proteger la comida contra estos hambrientos e insaciables bichos. Además, el elefante, pese a su imagen dulcificada por las películas, los muñecos, etc., es un animal francamente peligroso. Junto a los hipopótamos y búfalos, es uno de los mamíferos que más muertes causa entre los humanos (más que leones, hienas, leopardos, etc.).

Nuestro guía nos había dado a elegir, para salir a ver a los animales, entre la primera hora de la mañana o la caída de la tarde, y a que es cuando se dirigen hacia el río a beber. Dado que soy alérgico a madrugar, elegí esta segunda opción. A la hora prevista embarcamos en los simpáticos jeeps que tienen los asientos posteriores en escalera para facilitar la visión de todo el personal y con la curiosa imagen de un conductor-guía local con chanclas, "pareo" (no sé como se llama la prenda que se enrollaba en la cintura en lugar de pantalones) sombrero de Indiana Jones y rifle, nos pusimos en marcha. "¿Y el rifle?" -preguntamos- "Estos son animales salvajes, de verdad. Y por si acaso, que nunca se sabe" -nos respondió-.

El camino discurría paralelo al río y por tanto, perpendicular al sentido de la marcha de los distintos animales que se acercaban a abrevar. En un momento dado, el conductor frena, se detiene, y en silencio nos señala hacia un lado. Se acercaba a nosotros una gran manada (¿familia?) de elefantes. Apagó el motor y nos pidió que no hiciéramos ruido, ni habláramos, para no mosquear a estos mastodontes. En un segundo nos rodearon, mientras marchaban, pasando unos por delante y otros por detrás de nosotros. Por supuesto no se habían lavado ni puesto desodorante y apestaban a África salvaje que da gusto (y eso no sale en los documentales de la "2").

Cuando ya casi habían terminado de pasar, apareció una elefanta con su cría. La cría eligió pasar por detrás del vehículo mientras la madre nos bordeaba por delante. El guía siguió, con gestos suaves, pidiéndonos quietud y silencio. En ese momento piensas en algo que has leído: "El lugar más peligroso de este mundo está entre una cría y su madre". Avanzaban los dos animales y cuando estaban a punto de rebasarnos, sucedió:

La elefanta se tiró ¡un pedoooo...!, que pedo, madre mía. Eso debería estar contemplado en la convención de Ginebra como arma química. Un nauseabundo olor lo invadió todo durante un gran rato y, literalmente, nos impidió respirar dejándonos boqueando como bacalaos por unos instantes. Era maloliente, fétido, inmenso, casi palpable. Evidentemente no pudimos ver la nube de gas que nos envolvió, pero os aseguro que, de verse, habría tenido el volumen de un globo aerostático. ¡Que pedo!. Haciendo caso omiso del peligro, todos nos bajamos del coche y echamos a correr... en dirección opuesta a los elefantes, por supuesto, buscando algo de aire puro. El que no haya estado inmerso en un pedo, un pedo pantagruélico de elefante, no sabe lo que es asfixiarse, os lo aseguro. Cuando pasó el peligro tóxico y pudimos volver al vehículo, continuamos el recorrido viendo muchos y hermosos animales. Pero ningún otro momento igualó al vivido con los elefantes.

¡Para que luego digáis que en mis viajes no he pasado situaciones de peligro...!

(y, evidentemente, y después del post anterior, comprenderéis que las fotos son de Google)

17 comentarios:

despe dijo...

hola Aspective !! mañanie jeje bueno la pobre necesitaba un antiacido o algo estoy que me ori.. de la risa es increible !! los guias deberian cargar no se phillips en tabletas o mascaras algo no sé ,ya por último advertir a los pasajeros , esto no sale en los documentales jeje , que pases buen dia despe.

Aspective dijo...

Efectivamente, en los documentales no te advierten de este tipo de riesgos ni de la posibilidad de morir de asfixia. ¿Antigases? Buena idea... pero saldrá algo cara. ¿de qué tamaño serán las tabletas para elefante?

conxa dijo...

jajajaja eso se llama turismo de alto riesgo!!!

estoy intentando imaginarlo y debe ser tremendo un pedo de elefante.

Aspective dijo...

conxa:
efectivamente, te sientes como Indiana Jones o algo así, pero queda mejor decir que te embistió el elefante, porque explicar que casi te mata de un megapedo, no tiene mucho glamour.

Rubén Romero dijo...

JAjajaja Aspective. Lo tuyo es aventura pura y dura eh?? Pero la verdad es que las cosas ya no son lo que eran. Ya hasta los animales para protegerse utilizan armas químicas. No me hubiese gustado estar en esa situación. Jajajaja.

Un saludo.

Aspective dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Aspective dijo...

Rubén Romero:
Arriesgado y osado aventurero soy, je je.
Pero en el equipo del aventurero de hoy, en lugar de látigo y sombrero hay que meter mascarilla: contra el Antrax, la gripe A y los pedos de elefante. Las armas químicas de moda.

Montse dijo...

Que me parto y me mondo querido!!!! Así que mientras todo el mundo buscaba las armas de destrucción masiva en Irak, resulta que eran pedos elefantiásicos???? P'habernos matao!!!!

Qué bueno!!!!

Besitosssssss

despe dijo...

Finalmente Viernes diviertete!! que la pases muy bien , saludos despe

Aspective dijo...

Montse:
Y además incluían tortura por aroma. No veas...

Aspective dijo...

despe:
Muchas gracias. Igualmente, que lo pases fenomenal!!

El efecto mariposa... dijo...

Uy uy uy ajajajajajaj,,,Tiene guasa q el animal escogiera ese momento para aliviarse...jajajaja..Bueno, después de todo estaba en su casa claro,...jejejeje.
Fijate que esta vez no me hubiera gustado estar allí, aunque desde luego, es una anécdota incréible para contar, si señor.
Un abrazo.

Aspective dijo...

A pesar de todo, el viaje mereció la pena. Lástima de haberme olvidado la mascarilla y el ambientador...

GORIOVIGO dijo...

Según dicen,lo que más contamina y con ello acrecienta el efecto invernadero, son los animales como las vacas y grandes animales cuando expulsan los gases(metano).

Asi que no me extraña nada tu descripción del ¨pedo¨.

Una putada que lo soltara en ese momento.

Saludos.

Grumpy dijo...

Aspective.....me parto...que bueno....si es que los gases son los gases.....ja,ja,ja
un saludo
por cierto cómo va ese facebook....amos anda!

Daniela dijo...

Jajajajjajajajaja nooooooo
Increíble! Que un elefante se te eche uno en la cara...Eso sí es algo digno de contarle a los nietos :D
Me encantaría hacer un viaje como estos (salvando los inconvenientes fotográficos y aromáticos..)

El efecto mariposa... dijo...

Oiga dónde se mete usted?...Ha cerrado pr vacaciones y sin avisar ???????
:S
Espero que asi sea.. :)